Política Virtual

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RENÉ, ¡NOMÁS UNA Y…¡SALUD!.

POR: Cuauhtémoc Torres González 

Qué difícil es soportar y asimilar la pérdida de un ser querido y más cuando éste, en vida, supo darlo todo por su familia, por su trabajo y hasta por sus amigos.
A pesar del largo tiempo transcurrido, aún recuerdo los terribles efectos que en cualquier ser humano provoca el fallecimiento de un familiar, pues a mis 14 años (en 1965) la muerte me arrebató primero a mi abuelita María de la Luz Varela, luego en el mes de noviembre de 1974, a mi padre Manuel Torres Adame, enseguida en diciembre de 1986 a mi madre Juanita González de Torres y dos años más tarde, en 1988 en la ciudad de Monterrey, a mi hermano Carlos Torres González.
Este mismo sentimiento de desolación y devastación es el que, desde el pasado fin de semana, me acosa por el sensible fallecimiento de René de la Torre Rodríguez, mi compadre, mi amigo de toda la vida y mi patrón desde hace poco más de cuatro años.
A René me lo presentó nuestro mutuo amigo Hugo Ramírez Iracheta, cuando los tres laborábamos como correctores en el periódico LA OPINION. Esto fue allá por el año de 1969.
Casi al momento, se estableció una sinergia de entrañable amistad que perduraría con el paso de los años, lustros y décadas. A este compañerismo o hermandad, se sumarían luego Francisco Martínez Enríquez, mejor conocido por “El Zurdo”, Fernando Alatorre Escobedo, Abel Barreto de la Cruz y Jesús Gerardo García Cruz (qepd), todos ellos, también correctores y posteriormente reporteros de la misma OPINION.
Otros selectos compañeros que sin ser periodistas formaron parte de nuestra “pandilla”, y que siempre nos acompañaron en nuestras juergas y tardes o noches de jugar dominó, son Juanito Adame y Liborio Rivas.
En nuestras muy frecuentes reuniones de bohemia en la cantina ya desaparecida “Salón Taurino”, René siempre nos dio buenas muestras de su don como cantante, en algunas ocasiones hasta interpretando tangos, acompañados del ya también desaparecido guitarrista “El Señor Ponce”, como todos los que frecuentábamos ese lugar lo conocíamos. Qué tantos momentos tan agradables disfrutamos durante muchos años en ese lugar y que, anduviéramos como anduviéramos, nuestra amistad nunca se resquebrajó y siempre se mantuvo firme.
Los que tuvimos la agradable oportunidad de conocer a René, siempre supimos de su inquebrantable inquietud por destacar en el oficio periodístico, mismo que fue su pasión y que hizo suyo allá por el año de 1967, cuando con menos de 20 de edad, ingresó al diario LA OPINION, dirigida en aquel tiempo por los bien recordados hermanos ya fallecidos, Margarita, Eduardo y Edmundo Guerrero Alvarez.
En los 9 años que permaneció en el entonces llamado “Diario de los Laguneros”, René se desempeñó con eficacia, primero como titular de las fuentes federales, luego las agropecuarias y finalmente las policiacas. Aunque antes, como todo principiante, y siguiendo el escalafón interno, ocupó la jefatura del Departamento de Corrección y después las guardias diurna y nocturna, puestos que prácticamente eran el “trampolín” para saltar ya como reportero de los diferentes lotes de fuentes.
Ya en el periódico llamado “Defensor de la Comunidad”, ocupó a partir de 1976 y gracias a su experiencia y habilidad periodística el puesto de jefe de información, encargándose durante casi 16 años de redactar diariamente las órdenes de trabajo que los redactores debían cumplimentar.
Por su don de gentes y por estar siempre dispuesto a dar orientación y consejos a quienes estaban iniciándose en el oficio, supo ganarse la amistad, simpatía y el reconocimiento de muchos de los reporteros que hoy laboran para otros medios informativos.
No obstante, y siempre por su vehemente anhelo de sobre salir en el periodismo comarcano, fue en el año de 1992 en que decidió dejar El Siglo, para fundar en compañía de su inseparable esposa Irma Bolívar Ayala, su propio rotativo “Extra de La Laguna”, el cual ha rebasado a la fecha ya las dos décadas de existencia y que, para ser exactos, el 11 del próximo mes de mayo cumplirá 26 años.
Fue la noche del viernes 13 de abril, al filo de las 21:30 horas, cuando lamentablemente y después de varios y dolorosos días, René perdió la batalla que valerosamente sostuvo con la muerte, como un auténtico guerrero.
A De la Torre Rodríguez le sobreviven sus hijos René, Rocío, Sol, Estrellita y Hammurabi, siendo estos dos últimos quienes desde hace algunos años se sumaron al proyecto de su progenitor, desempeñándose como editores del periódico electrónico y del impreso, respectivamente.
René, descansa en paz. ¡Salud! (nomás una) y hasta pronto.
Por hoy, fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.
Para quejas, sugerencias y hasta una que otra mentada…aguilaquecae_51@hotmail.com y aguilaquecae51@gmail.com

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