Notitas Educativas

0
2014

LOS ERRORES QUE COMETEMOS LOS PADRES CON FRECUENCIA 

POR: Karina García Vázquez

El cómo educar bien a nuestros hijos es a mi parecer una de las preocupaciones más frecuentes entre los padres. Saber qué hacer en cada situación y cómo afrontar cada conflicto no están fácil como pareciera ser y créanme no existen recetas mágicas.
La educación de los hijos provoca muchas inseguridades y angustias a muchos padres. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Debería haberle castigado? ¿Me habré pasado de duro? ¿Seré demasiado blando? ¿Cómo logro que me obedezca? Psicólogos y pedagogos explican que quizá restaría presión a los padres modificar sus expectativas: en lugar de aspirar a hacerlo todo bien, plantearse no hacerlo mal y, sobre todo, evitar los errores más dañinos a la hora de educar por mencionar algunos serian:
1. Disparidad entre los padres La falta de unidad de criterio entre las figuras de autoridad es uno de los grandes lastres para educar. De entrada, porque si el niño recibe mensajes contradictorios, si sus padres se desautorizan entre ellos, no sabe a quién hacer caso y se siente perdido. Y porque a medida que crecen aprenden a utilizar esas discrepancias o diferencias de criterio para hacer lo que quieren. «Siempre es mejor equivocarse juntos que acertar por separado», (Victoria Gómez), y es que conocemos frases tan populares como «pregúntaselo a tu papa» o «lo que diga tu mama» son un error. «Cuando piden algo y no se tiene un criterio claro o único, lo mejor es decirles ya lo hablaremos después.
2. Sobreproteger éste es uno de los errores más frecuentes en la sociedad actual. Los padres asumimos muchas tareas de los hijos, estudiamos con ellos, les disculpamos ante el maestro , intervenimos antes de verles sufrir las consecuencias de una mala decisión, les decimos constantemente lo que han de hacer, organizamos toda la vida familiar a su alrededor, les evitamos disgustos… Esta sobreprotección resulta muy perniciosa porque hace ciudadanos dependientes y a veces muy tiránicos, porque crecen pensando que el mundo gira a su alrededor, que son los reyes de la casa, no uno más de la familia. La sobreprotección provoca personas inseguras, incapaces de tomar decisiones y de enfrentar las dificultades y contratiempos diarios, que no saben asumir las consecuencias de sus actos y con problemas de autoestima la sobreprotección es un error clásico a la hora de educar porque estamos preparados genéticamente para proteger. La infancia es muy larga, y para criar a un niño durante tantos años en nuestra actualidad había que sobreproteger mucho; pero esa sobreprotección comenzó a resultar excesiva cuando la vida cotidiana se hizo menos peligrosa; lo que ha cambiado es que esa obsesión de los padres por salvaguardar a su hijo de todo mal hoy se ha generalizado a toda la población, y de ahí el actual síndrome del emperador.

3. Transmitir desprecio Frases como «ya sabía que lo ibas a romper», «eres idiota», «pareces tonto», «no vales para nada», «siempre me defraudas» o «no sé para qué te he tenido»frases que he escuchado y que resultan muy dañinas para los hijos. no hay que faltar al respeto a los hijos ni ponerse a su altura cuando se enfadan: «Los padres no deben perder los papeles, han de controlar su actitud por mucho que el hijo les provoque; hay que estar por encima de ellos y no comportarse como un niño o como un adolescente, y perdonar con facilidad.
4. Falta de continuidad. El dejarse llevar por tu estado de ánimo a la hora de educar, de modo que permiten o no algunas conductas en función de que estén más o menos cansados, contentos o enfadados. Hay que tener conciencia de que estamos educando siempre, no en momentos concretos,
5. Castigar mal Poner sanciones desproporcionadas o sin lógica, imponer castigos imposibles, hacer promesas inalcanzables o que no se cumplen son errores muy habituales y muy nocivos a la hora de educar. Si los castigos no se aplican por imposibles o por dejadez, los padres pierden autoridad y transmiten la idea de que sus normas pueden quebrantarse fácilmente. Es mejor ser moderado en el castigo y llevarlo a la práctica, y en lugar de castigar al adolescente sin salir todo un mes o exigirle que estudie cinco horas diarias, limitarle a una hora la conexión a las redes sociales o a la videojuegos.,
Nos leemos en la próxima!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here