Notitas Educativas

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¿QUÉ ES EL DUELO?

POR: Karina García Vázquez

La muerte es un escalón natural de nuestra propia existencia y que tenemos que dar tarde que temprano, y la verdad nos gustaría que fuera lo más tarde que fuera posible pero es importante saber que cuando perdemos a alguien es mejor que lo aceptemos lo más pronto que se pueda, es muy probable que tratemos de sobrellevar la muerte de mejor manera, sin llegar a eliminar nunca el sentimiento de ausencia que una muerte puede desencadenar.
Desde que somos pequeños comenzamos a tener contacto con la muerte a través de lo que nos cuentan, de películas, de cuentos o libros, o de lo que vemos en la televisión… Pero es una etapa en la que apenas somos conscientes de lo que significa morir. A medida que crecemos se nos va un familiar, un conocido, un amigo y comenzamos a ver que es una pérdida permanente, de la que nos cuesta recuperarnos más o menos según la cercanía de la persona que nos ha dejado, cómo haya sucedido la muerte, nuestro carácter y estilos para enfrentarla, la red de apoyo social que tengamos, creencia o religión, experiencias anteriores de duelo, etc.
El duelo es la etapa posterior a la pérdida de una persona por la que sentimos un vínculo emocional, sea familiar, amigo, compañero, etc., y que nos es completamente necesaria para reorganizarnos sentimental, cognitiva y socialmente, aceptar el que la persona se ha ido y emprender un nuevo camino con dicha ausencia.
Para superar un duelo se necesita tiempo para asumir la pérdida. Para algunas personas será más tiempo que para otras. Necesitamos darnos ese tiempo para hacernos a la idea de la ausencia.
Es necesario expresar los sentimientos, poder comentarlos con alguien, hablarlo. Necesitamos compartir nuestra experiencia, es también un modo de demostrar lo que sentimos por la persona fallecida.
Es imprescindible tener una red de apoyo social. Un conjunto de personas, familia o amigos, que nos ayuden a pasar estas etapas, que estén a nuestro lado en momentos de tristeza, o simplemente que nos escuchen.
Hay que recordar a la persona. No hay que olvidarla, fue parte de nuestras vidas, y deberá seguir siéndolo en nuestros recuerdos. Olvidar no facilita el seguir adelante, hay que recordar para asumir que se ha ido y que se debe seguir caminando.
Hay que asumir que se debe seguir viviendo. La vida no cesa porque se muera un ser querido. Es más, es muy probable, que a pesar de nuestro dolor intenso, de nuestras ganas de no vivir, habrá personas a nuestro alrededor que nos quieran «vivos» y que nos necesitan a su lado. Esta puede ser una buena razón para arrancar y seguir adelante.
Acudir a las celebraciones y manifestaciones relacionadas con la muerte. Es otra forma de reconocer socialmente la muerte del ser querido. Los demás te apoyan y comparten tu dolor. Son ritos necesarios desde el punto de vista del hombre como ser social.
Los horarios, rutinas, hábitos y costumbres son buenos aliados. Nos devuelven a la realidad del día a día. No hay que forzarlo tampoco, la persona volverá a ellos o establecerá unos nuevos cuando esté preparada.
Nuestra forma de llevar el duelo debe ser respetada. Cada uno expresará el dolor de una manera, pasará de unas fases a otras en distintos momentos, tenemos distintos caracteres, vínculos con el difunto… Hay lugar para todos, y el respeto es la mejor opción.
Tenemos que tener bien presente que el tiempo es necesario para recuperarse y que hay distintas formas de manifestar el dolor por la pérdida.

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