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Murió Ronald DeFeo, el asesino “poseído” cuya masacre inspiró “Terror en Amityville”

(AGENCIAS) 17 de Marzo de 2021.- Ronald DeFeo Jr., considerado uno de los homicidas más despiadados de la historia estadounidense al matar a sangre fría a toda su familia en 1974, murió en las últimas horas en un hospital, mientras cumplía condena de por vida. Tenía 69 años y pasó los últimos 46 en prisión.

Tras asesinar a sus padres y a sus cuatro hermanos menores en la casa familiar de Amityville, Nueva York, DeFeo aseguró que lo había hecho por orden de voces demoníacas. Al salir a la luz, la macabra historia inspiró innumerables libros, documentales y películas, entre ellas el clásico “Terror en Amityville”, de 1979.

El homicida permanecía detenido desde 1975 en el Centro de Correccional de Sullivan en Fallsburg. Según precisó The New York Times, el pasado 2 de febrero fue trasladado para recibir atención médica al Centro Médico de Albany, donde finalmente falleció. El Departamento de Correcciones y Supervisión Comunitaria del Estado de Nueva York informó que esperan el resultado de la autopsia para establecer las causas.

DeFeo vivía en el 112 de Ocean Avenue en Amityville, una aldea en la costa sur de Long Island, junto a su padre Ronald DeFeo (43); su madre, Louise DeFeo (42); sus hermanas Dawn (18) y Allison (13); y sus hermanos Marc (12) y John Matthew (9).

La casa ubicada en el 112 de Ocean Avenue en Amityville, donde ocurrió la masacre

Apodado «Butch», trabajó con su padre en Brigante ‐ Karl Buick, un gran concesionario de automóviles en Coney Island Avenue en Brooklyn. Los propios habitantes de Amityville lo describían como un joven con problemas de alcohol y drogas, e involucrado en recurrentes peleas.

El 13 de noviembre de 1974, con 23 años, DeFeo ingresó a un bar cercano a su casa alertando que toda su familia había sido asesinada. Tras un llamado a la policía, tanto sus padres como sus cuatro hermanos fueron hallados muertos en sus camas. Estaban boca bajo y habían sido baleados con un rifle Marlin calibre 35. Los adultos recibieron dos disparos cada uno y los hijos, uno. No se detectaron signos de lucha ni sedantes, por lo que habrían sido acribillados mientras dormían.

Inicialmente, DeFeo culpó del ataque a un asesino a sueldo de la mafia. Pero una vez en la estación de Policía, donde había sido traslado por su propia seguridad, sus contradicciones generaron dudas sobre esta versión. Solo un día después, el hijo mayor de la familia DeFeo se quebró y confesó ser el autor de los crímenes.

«Una vez que comencé, no pude detenerme. Todo pasó muy rápido», le señaló a los detectives. También reveló que, tras tomar un baño, desechó las pruebas más importantes, como la ropa manchada de sangre, el rifle y los cartuchos.

Así fueron hallados los cuerpos de los padres de DeFeo

En 1975 comenzó el juicio en el que el abogado del homicida buscó demostrar el estado de locura de DeFeo. Para ello, argumentó que su defendido escuchó voces en su cabeza que decían que su familia estaba conspirando contra él. Los peritos, si bien confirmaron que tenía problemas de adicciones, establecieron que era consciente de sus actos. El 21 de noviembre, siete semanas después, fue encontrado culpable y se lo condenó a seis penas de 25 años. Una virtual cadena perpetua.

A lo largo de los años DeFeo cambió varias veces su versión. Reconoció que la teoría de voces diabólicas que lo impulsaron a cometer los crímenes fue una idea de su abogado para lograr mayor atención. En 1986 declaró que su madre fue la autora de los disparos, algo desestimado por “absurdo”.

En 1992 solicitó que se haga un nuevo juicio asegurando que su hermana Dawn y dos cómplices habían cometido los asesinatos. Y que él mató a la joven al descubrir los crímenes. Pero su pedido también fue rechazado por el tribunal. Durante las pericias se encontraron rastros de pólvora en las manos de Dawn, sugiriendo que pudo haber accionado un arma, aunque esta línea de la investigación no fue tenida en cuenta y nunca avanzó.

La posibilidad de que haya intervenido otro ataque en simultáneo siempre estuvo latente. Uno de los grandes interrogantes es cómo ninguna de las seis víctimas se despertó pese a los ocho disparos. Los vecinos tampoco escucharon ruidos. Y la policía confirmó que el agresor no utilizó un supresor de sonido.

DeFeo también fracasó en sus reiterados pedidos de libertad condicional. Para julio próximo estaba previsto una nueva audiencia.

El motivo real de los asesinatos nunca quedó claro. En el juicio, la fiscalía afirmó que el criminal quería el dinero del seguro de sus padres. Otros, en cambio, apuntaron al abuso de sustancias, los problemas psicológicos y la mala y tensa relación con su padre. La verdad se fue ahora a la tumba junto a DeFeo.

La casa «embrujada» de Amityville

Mientras tanto, la casa original del 112 de Ocean Ave sigue siendo motivo de historias. Según detalla The New York Post, su número fue cambiado para evitar la llegada de turistas y fanáticos de las historias de terror que se montaron al rededor de ella. Además se sustituyeron las ventanas con forma de ojos del ático por otras normales con postigos abiertos.

Tras los brutales crímenes, la vivienda de tres pisos y estilo colonial permaneció vacía por 14 meses, hasta que fue comprada en diciembre de 1975 por George Lutz, quien le pagó 80 mil dólares a William Weber -el abogado de DeFeo- y se mudó junto a su esposa Kathleen, sus tres hijos y su perro. «Los fantasmas no matan, las casas tampoco, solo matan las personas«, señaló Lutz, restándole importancia a los antecedentes inmediatos del lugar. 

Sin embargo, la familia permaneció allí sólo 28 días y abandonó la casa por extraños episodios como sonidos inexplicables, voces, líquidos viscosos que surgían de las paredes y un mal olor constante.

Estos hechos fueron posteriormente desmentidos bajo acusaciones de fraude, ya que el abogado de DeFeo habría contactado a los Lutz para darle fuerza a la teoría de las voces diabólicas y así aliviar la situación judicial de su defendido.

De cualquier manera, George y Kathy creían que los eventos eran reales e incluso hicieron una prueba de polígrafo para justificar sus visiones, y ambos pasaron.

La película The Amityville Horror (Terror en Amityville), de 1979, justamente relata los episodios paranormales de las personas que habitaron la propiedad luego de los asesinatos. Del director Stuart Rosenberg y con el libro de Jay Anson como guión, el filme estuvo nominado al Oscar como mejor banda de sonido y generó varias remakes, precuelas y secuelas.

Las afirmaciones de la familia Lutz llamaron la atención de Ed y Lorraine Warren, los investigadores paranormales cuyas historias reales inspiraron la saga cinematográfica El Conjuro. Los propios Warren revelaron tiempo después todo lo que padecieron durante esta investigación.

“Nos atacaron la primera vez que entramos a la casa, y eso es muy inusual. El caso en sí ha afectado nuestras vidas personales más que cualquier otro caso en el que hayamos trabajado en cincuenta y cuatro años de investigación. Hemos estado involucrados en peligrosos casos diabólicos, hemos estado involucrados con levitaciones y sangre procedente de los ojos de alguien. Todo tipo de cosas malas. Pero ese caso nos siguió en nuestra casa”, admitió Lorraine en una entrevista.

Incluso, durante su presencia en la casa, lograron captar una foto donde se ve la figura de un niño.

La foto del «niño fantasma» captada por los Warren

Las leyendas sobre el origen de la “maldición” de la vivienda son varias. Según se dijo, un hombre llamado John Ketchum proveniente de Salem que practicaba magia negra tenía una cabaña en el terreno donde fue construida la casa en 1924. Uno de los deseos de este hombre habría sido ser enterrado allí.

Otra de las versiones es que el lugar era utilizado por los indios Shinicock para albergar a enfermos y locos, quienes eran dejados allí hasta morir.

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