Press "Enter" to skip to content

¡Muérete primero, después platicamos!

POR: Higinio Esparza Ramírez

-¡Higinio! ¡Higinio!, ¡ven, acércate! Grita de muro a muro el agente vendedor de seguros que hace mucho tiempo fue compañero de trabajo. Juan es su nombre y está sentado en una silla, con un portafolio abierto entre las piernas y un discreto gafete tamaño hoja de máquina de escribir que le cuelga del pecho.

Ríe con los gritos y me acerco cruzando a lo ancho el largo pasillo de espera de la clínica 51 del IMSS.

-No te vayas a poner triste Higinio, pero ¿Qué crees…?

¡Salió tu esquela en el diario, te lo juro! La vi, la leí; tenía tu nombre: Higinio Esparza, gritó Juan para que todos lo escucharan.

Leíste mal; aquí estoy frente a ti, vivito y coleando le aclaré con una sonrisa nerviosa.

Estoy seguro, era tu nombre, dijo mientras se golpeaba con la mano una de las rodillas para remarcar que estaba hablando con la verdad. Sonrió poco convencido, subrayando: -Sí, sí, aquí estás, frente a mí pero te juro –otra vez- que la esquela se refería a ti, pero aquí sigues, entre los vivos.

-Sí, sí, es cierto mírame aunque podría ser un fantasma que se atravesó en tu camino.

De regreso me puse a pensar: Si Juan leyó mi nombre en el fúnebre aviso ¿Por qué nadie –ni siquiera mi amigo Jesús Máximo Moreno Mejía que siempre está pendiente de los obituarios- ha llamado por teléfono a casa para dar sus condolencias?

Reflexioné: ¿Alguno de mis allegados que me están dando una despedida anticipada? ¿Alguien filtró el dato desde el reino celestial? ¿A Juan ya le bailan las letras? O ¿Ya me morí y aún no estoy enterado?

Recuerdo que en alguna ocasión –hace más de quince años- me acerqué a Mela Serna, dueña de Funerales Serna, solicitando un trato preferencial en costos para mi incineración y su respuesta fue tajante: “Muérete primero! después platicamos.

Si Juan no miente, llegó el momento de platicar…

Be First to Comment

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: