Los inversores reciben con calma la confirmación de la victoria de López Obrador

0
639

(AGENCIAS)

02 de Julio de 2018.- Un lunes más en la oficina. La confirmación de la aplastante victoria, este domingo, de Andrés Manuel López Obrador no ha causado un batacazo en los mercados financieros, como muchos predijeron a lo largo de toda la campaña: los inversores reaccionaron con calma ante una noticia que ya venían descontando durante meses en sus carteras. Una hora después de la apertura de la Bolsa local, los números rojos eran la nota predominante. Pero, en un mundo tan globalizado este, su causa no era tanto el cambio político en México como el repunte de la incertidumbre en el escenario comercial internacional ante la constatación de que la Administración Trump no piensa dar marcha atrás en su agenda proteccionista. Esos mismos temores sobre la reconfiguración del comercio global también presionan a la baja al peso, que, como el resto de grandes monedas emergentes, pierde más de un 1% frente al dólar después de haber ganado terreno en las primeras horas después de que se confirmase que López Obrador presidirá México los seis próximos años.

Los inversores daban por hecho el triunfo de Morena. Su ventaja en los sondeos era tal, que nadie tenía en sus pronósticos nada que no fuese amanecer el 2 de julio con el tabasqueño como presidente electo y prácticamente todos se habían adaptado para el cambio político. Pocos esperaban, en cambio, un discurso tan pragmático como el primero que dio López Obrador ayer: la garantía de autonomía del Banco de México, la disciplina fiscal y, por supuesto, la libertad de empresa fueron los principios rectores de su carta de presentación ya como presidente electo. También la confirmación de que dos moderados, Alfonso Romo y Carlos Urzúa, llevarán el día a día económico y financiero de la nueva Administración tras meses reuniéndose con empresarios e inversores. No hubo pistas, en cambio, a uno de los mayores retos que su Ejecutivo tiene por delante: la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) con Estados Unidos y Canadá, del que depende casi la tercera parte del PIB mexicano.

La otra gran incógnita ahora es saber si, como prácticamente todos los sondeos a pie de urna predicen, Morena y sus aliados del Partido del Trabajo (izquierda) y Encuentro Social (ultraconservador) logran la mayoría absoluta en la Cámara Baja y, sobre todo, en la Cámara Alta. La preferencia generalizada en los mercados es que no la obtenga, para que tuviera que pactar con el resto de fuerzas políticas cualquier reforma de calado y que hubiese un contrapeso claro.

En todo caso, los inversores este domingo el peor escenario: que el margen fuese tan estrecho que resultase imposible declarar un ganador de forma inmediata y se abriese un periodo de indefinición política durante días o semanas. El resultado despejó de dudas el horizonte: López Obrador gobernará y no habrá lucha hasta el último voto, sin riesgo de cuestionamiento del sistema electoral.

«El discurso que dio López Obrador fue muy bueno, de mucha conciliación. Dijo lo que tenía que decir y eso ha calmado a mucha gente», subraya Jonathan Heath, analista independiente y ex economista jefe de HSBC para América Latina. «La victoria ha sido más contundente y tranquila de lo que se esperaba: todo ha transcurrido con mucha calma y eso es bueno para los mercados. Además, creo que el tono va a seguir siendo moderado», completa Rafael Camarena, analista del Banco Santander en la Ciudad de México.

¿Quiere esto decir que la variable política del tipo de cambio está completamente controlada? Todo dependerá de lo que ocurra en las próximas semanas. Los inversores esperan escuchar de nuevo a López Obrador y a su círculo más cercano en la misma línea cauta y conciliadora del tramo final de campaña, cuando pactó una suerte de armisticio de facto con la élite empresarial mexicana y pactó una tercera salida del conflicto sobre el nuevo aeropuerto de la capital. Y que -según sintetizaba esta semana un importante gestor de fondos- el sexenio de López Obrador se parezca más al primer tramo de presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil o de Ollanta Humala en Perú que a las aventuras económicas de Argentina, Ecuador o Venezuela en las dos últimas décadas. Creen que así será.

Mensaje de tranquilidad

El mensaje que han recibido los inversores y las agencias de calificación de riesgos de boca del ya presidente electo y sus técnicos ha sido triple: de respeto a la autonomía del banco central, de control del gasto fiscal y de rechazo a nuevas subidas de impuestos —a pesar de que la presión fiscal en México es prácticamente la mitad que en la media de las economías avanzadas—. Y la acogida ha sido mayoritariamente positiva en los últimos meses. Si en abril la calificadora Moody’s descartaba abiertamente un giro en la política económica en caso de victoria de López Obrador y mejoraba la perspectiva de la deuda mexicana, hace un par de semanas el economista jefe para América Latina del banco estadounidense Citi y ex alto funcionario del Gobierno mexicano Ernesto Revilla vaticinaba una mejoría del peso tras la elección. “Una visión más local de más miedo a López Obrador diría que tendremos un ajuste negativo en el tipo de cambio, pero nosotros creemos que puede pasar lo contrario”, apuntó en unas declaraciones que ratificaban la tranquilidad de los mercados.

A mediados de junio, la moneda mexicana se disparó por encima de los 20 pesos por dólar, una cota no vista desde el primer trimestre de 2017, justo después de que Donald Trump repitiese la retórica proteccionista y antimexicana desplegada durante la campaña. La moneda mexicana se vio entonces arrastrada por la debilidad generalizada de las divisas emergentes, pero la incertidumbre electoral —la victoria del líder de Morena ya era muy probable en ese punto de la contienda— también jugó un papel relevante: aunque el temor a una Administración de Morena ha sido mucho mayor en los círculos empresariales mexicanos que fuera del país norteamericano, la política económica del próximo Ejecutivo es un melón por abrir y los inversores, ya se sabe, tienen alergia a la incertidumbre.

El Banco de México salió, hace menos de dos semanas, en apoyo del peso con una nueva subida de los tipos de interés y transmitió, por la vía de los hechos, un mensaje claro: no titubeará y seguirá actuando si es preciso. Javier Guzmán, subgobernador del instituto emisor, verbalizó esa señal al advertir de que profundizará en la política monetaria restrictiva si la inflación vuelve a picar al alza. El director general de Operaciones y Sistemas de Pago, Jaime Cortina, puso también su granito de arena al descartar una sacudida de confirmarse la victoria de López Obrador. Las tornas cambiaron en el mercado de divisas y lejos de seguir cayendo, desde entonces la moneda mexicana ha recuperado parte del terreno perdido frente al dólar.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here