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¡EL AMOR ES RECÍPROCO!

POR: Estrellita de la Torre Lomelí 

Este tema va dedicado especialmente a nosotras las mujeres, y es que existen situaciones que afectan más a unos que a otros y creo que es a nosotras principalmente que nos afecta más un mal amor, el estar aferradas a alguien que no siente lo mismo por nosotras.

Y es que a veces hay situaciones que nos hacen amar tanto a una persona, que nos olvidamos de nosotras mismas, nos entregamos por completo en alma y corazón que nos dejamos de lado, que esa otra persona se convierte en nuestro mundo, nuestra vida, nuestros sueños, nuestras ilusiones; que dejamos de vivir, que dejamos de lado lo que somos y lo mucho que valemos.

Pero hay situaciones que nos hacen aferrarnos a un amor, que nos perdemos en nuestros caminos, que sentimos que sin esa persona no somos nada, perdemos tanto el control de nosotras mismas, nos afianzamos a alguien que sabemos que no nos conviene, que su trato y su forma de ser no es el adecuado para nuestras vidas, pero a veces es el simple miedo a continuar, a la soledad la que no nos permite tomar distancia y volver a agarrar nuestros rumbos.

Y claro todo mundo sabemos que el amor es el sentimiento más esplendoroso que pueda existir sobre la tierra, que es un sentimiento que te llena, que te hace ver el mundo diferente, que tu percepción cambia completamente. Pero ojo, el amor es bello siempre y cuando seamos completamente correspondidas, porque cuando uno ama más y se entrega por completo, lo mínimo que esperas es que te regresen en la misma medida. Pero cuando no es así, debemos de preguntarnos ¿Qué hacemos en una relación así?, donde sabemos que el único fin será el total fracaso tarde o temprano y ¿porqué no tomar las rindas y dar ese paso?. Recuerden que cuando alguien no nos quiere, no debemos estar mendingando sobras de cariño, somos mucho, valemos mucho. Recuerden que al cerrar una puerta no es el fin del mundo, tarde o temprano otras se abrirán.

Dicen que debemos de aprender a amar con medidas, pero eso es totalmente imposible, amamos simplemente sin medir consecuencias, sin pensar; simplemente amamos, damos y nos entregamos. Y claro, ¿quién no ha sufrido una decepción amorosa?, ¿quién no ha llorado y sufrido por un amor?, a veces estamos tan llenos de cicatrices que nos es difícil contarlas. Y para que el amor sea lindo hay que entregarnos, pero por ambos lados. Cuando sabes y estas consciente que no existe reciprocidad es que algo no anda bien en esa relación, y para qué seguir dando, si no estás recibiendo nada a cambio.

Y sabemos que no es tan sencillo el decir que hay que olvidar a alguien, porque es más que claro que nada en este mundo es fácil y menos cuando existe un sentimiento, y por más que nos digan que alguien no es para nosotros y nosotras estemos conscientes de nuestra realidad, sé que toma algo de tiempo darnos fuerza, creernos lo mucho que valemos, confiar en nosotras, amarnos, y respetarnos. Todo lleva un proceso, una determinación y una necesidad de querer hacerlo.

Estamos seguras que hay historias que  tenemos tan marcadas en nosotras, situaciones que se han vivido, que son imposibles de borrar y la verdad es que es imposible, nadie puede olvidar ni borrar lo que ya se vivió, ni un sentimiento tan grande y verdadero; pero debemos aprender a vivir con ello, a continuar nuestros caminos por si solas. Aunque al principio haya sido todo tan bello, hay personas que comienzan a sacar su peor versión, que sabemos que en las relaciones no todo es miel sobre hojuelas, pero tampoco debemos permitir que todo sea amargo y nos vaya dejando por nuestro andar heridas y sinsabores; entonces que caso tiene estar una relación que poco a poco nos va carcomiendo el alma y lastimando el corazón.

Lo peor de estar en una relación en donde estás consciente que las cosas ya cambiaron, que el respeto, la comunicación, la confianza, la fidelidad, y quizá la lealtad ya no son las mismas, que sabes que algo anda mal, que el trato no es el mismo; Nosotras tenemos un sexto sentido que se agudiza en muchas situaciones, no hagamos oídos sordos a las cosas, ni cerremos los ojos a ninguna circunstancia.

A veces estamos en espera de un milagro, que las cosas mejoren, que el amor regrese; pero créanme las cosas rara vez vuelven a ser cómo eran al principio y más cuando ya hemos permitido tantas cosas en nuestra relación. Tratamos de cumplir las expectativas del otro, en cumplir sus necesidades, en perdonar, en esperar; nos convertimos en objetos, en una más, en juegos, en aquella que está disponible siempre; perdemos por completo nuestra autoestima que permitimos que nos humillen, nos pisoteen, nos agredan, nos engañen. Nos volvemos tan necesitadas de amor, de cariño, de comprensión que lo poco que nos dan nos satisface.

Lloramos tantas veces en silencio, nos quejamos en la soledad, pero nos hacemos tan vulnerables a la hora de actuar. Y existen ocasiones que nos decidimos a salir de esa relación, pero una palabra tierna nos hace volver a caer, un poco de sobras de ternura, de tiempo nos emociona a tal grado que olvidamos los motivos por los que ya no queríamos permanecer en ese lugar.

Nos volvemos tan dependientes de alguien, que esa persona se convierte no en la mitad de nosotras, sino nuestro ser completo. Y a veces aunque nos odiemos y lleguemos a maldecirnos por no poder dar un gran paso, por no poder salir de esa situación, seguimos en ella sin poder hacer nada al respecto.

Es más que claro que no se deja de amar a alguien con tan sólo alejarnos, ni con decirlo o escribirlo; pero hay que mantener nuestra postura cuando ya estamos decididas a salir, cuando ya estamos plenamente seguras de que merecemos el amor, el tiempo, la comprensión de alguien que vale la pena, que de verdad tomemos conciencia del valor que tenemos y de lo mucho que merecemos.

Así que amigas, a veces volcamos nuestro amor en una persona que creemos tan indispensable para nosotros, que se vuelve nuestro aire, nuestro entorno, nuestro mundo, nuestro todo; pero debemos saber que las únicas indispensables somos nosotras mismas, que primero hay que aprender a amarnos a nosotras mismas para saber lo que entregamos y a quien se lo damos. No permitamos que un falso amor, nos diga cómo vivir, como seguir, que seamos tan dependientes de ellos que nos alejemos de lo verdaderamente importante.

Así que a retomar las riendas de nuestras vidas, a ver primero por nosotras y después por nosotras, que hombres existen en cualquier lado, que aquellos que en verdad valen la pena los veremos con los ojos del corazón y con la inteligencia de nuestra razón. El tiempo será nuestro mejor aliado, para poder continuar con nuestras vidas, para ayudarnos a cerrar capítulos, a cambiar de historia, a sanar heridas. Recordemos que el amor no se mendiga, que se construye entre dos, que el amor a medias no es amor, que el amor es recíproco, que lo mismo que damos debemos recibir, que para que las cosas funcionen hay que saber que lo que tú me das, yo te doy, así de sencillo.

No olvidemos que: “Antes que nadie somos nosotras mismas”.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

 

 

 

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