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¡CAER ES VÁLIDO, QUEDARNOS EN EL SUELO NO!…

POR: Estrellita de la Torre Lomelí

Como cuando de repente se te nublan las ideas, los pensamientos, los sentimientos y todo se te vuelve tan confuso y sientes que ya no tienes ni la más mínima idea de que sucede en tu vida, en tu entorno, en tu mundo, simplemente en tí. Y así de esas raras veces que no encuentras motivos, razones, para sonreír, para soñar, para despegar y volar.

Aunque claro no todo lo que nos debe suceder en nuestras vidas es en tono de un bello rosa, con mariposas volando a nuestro alrededor, cubriendo nuestros días con una suave fragancia y todo lleno de alegría y dulzura… ¡No, claro que no!, a veces todo lo que acude a nosotros son lágrimas, tristeza, dolor, desesperanza, impaciencia, frustración, rencores, odios, y todo te enoja; a veces nos llegan momentos en que queremos gritar y salir corriendo, desaparecer de todo aquello que nos rodea, escapar de todo aquello que nos hace sentir mal, que apaga esas ganas de continuar, de querer luchar por algo, por alguien, por mantener la paz, la confianza, de huir de nuestros problemas, de apagar nuestros deseos, de correr de nuestros sufrimientos.

¡Pero claro!, tener ese tipo de pensamientos es muy natural en cada uno de nosotros; porque la vida se nos va presentando en sus diversos matices, porque tendremos días grises, rosados y coloridos; porque no todo en esta vida es fácil, porque a veces los problemas son más y nos desespera en ocasiones luchar y seguir igual, tratar de sonreír y nos gana la tristeza y el llanto.

Pero creo que todo tiene su momento, su espacio, su tiempo; todo problema tiene su solución, a toda decepción le llega su encanto, a todo fracaso su éxito, a toda su ira la tranquilidad, a todo rencor el perdón, a toda guerra la paz, a todo mal amor el olvido (o siquiera alguien mejor, jajajaja).

Pero bueno es válido caer una, dos, mil veces e incluso tropezar con las mismas piedras. Cometer errores es de humano, pero saber salir adelante de todos ellos es de humanos inteligentes. Tropezar a veces es sano, ya que nos ayuda a aprender, a ser mejores, a valorar, pero acostumbrarse a estar en el suelo jamás.

Es más que obvio que nadie en este mundo nos salvamos de una caída, todos por lo menos un par de veces caemos; pero en nosotros está seguir en el suelo o levantarnos con la cabeza en alto, volver a resurgir, a confiar en nosotros, en lo que somos y cómo somos, en nuestras luchas a pesar de cada obstáculo.

Cada caída nos enseña algo, cada tropiezo da lecciones que debemos tomar siempre en cuenta para saber que estamos haciendo mal y cómo volver a tomar las riendas de nuestras vidas y sobre todo de nuestra estima. Que nadie nos impida brillar, creer, confiar, perdonar, crecer, soñar, reparar. Eso es algo que debemos de tomar muy en claro que a pesar de esos malos días que podamos tener en nuestras vidas, todo tiene un porqué, una respuesta, un seguimiento, un triunfo.

Claro amigos, caer es válido, quedarnos estancados en el suelo jamás. Sé que una y mil veces tendremos días malos, que todo nos agobie, que la depresión quiera ser parte de nosotros, que no nos demos cuenta de todo lo bueno que somos capaces de hacer; si es necesario llorar, gritar, maldecir, enojarnos hagámoslo en ese momento; pero no dejemos que ninguna situación nos haga sus presas. Nadie estamos exentos de días llenos de tempestades, de huracanes rondándonos, de vientos que nos puedan hacer caer, pero la vida siempre será un aprendizaje, la vida debe continuar y nosotros junto con ella.

Abandonarnos es algo normal, creer que siempre estaremos mal, que cuando no llueve llovizna, y que tantas malas situaciones tienen diferentes factores que venimos arrastrando o se nos van presentando. Aunque muchos caemos demasiado, casi hasta tocar fondo sin darnos cuenta del mal estado en que nos encontramos de repente; que sentimos que nada funciona, que todo va en caída libre. Pero a estas alturas del partido me he dado cuenta que a todo mal llega el bienestar, que después del gris los colores llegarán; que todo es cuestión de fe, de paciencia y esperanza. No dejemos todo al tiempo, pongamos de nuestra parte para sanar nuestras heridas, para alejarnos a tiempo, para levantarnos al caernos.

Y créanme estoy consciente que la edad no da la madurez, porque debemos de ser capaces de seguir, de salir, de levantarnos, de ser fuertes. Y sé que a veces es tan sencillo decirlo, pero debemos de tomar fuerzas y seguir hacia adelante. Un momento de tristeza está bien, pero dejemos de victimizarnos, de lamentarnos, de dramatizar en cada tema; tomemos con gran fuerza la rienda de nuestras vidas. Que después de la tormenta la calma llegará, dicen por ahí.

Encontremos motivos para seguir, o seamos los motivos que necesitamos para continuar. No dejemos que nada ni nadie nos haga sentir mal, tan sólo nosotros elegimos la vida que deseamos y los colores con que pintamos.

Todo aquello que llegamos a sentir no debe controlar nuestras vidas, nosotros debemos controlar lo que sentimos. Caer es permitido, pero no lo hagamos con frecuencia. Aprovechemos cada una de nuestras caídas como método de aprendizaje para una vida mejor, para un futuro prometedor.

No dejemos que nuestras emociones negativas nos abracen con tanta fuerza que nos impidan soltarnos que se sientan tan libres de adueñarse de nuestra existencia y sobre todo que nos hagamos tan cómodos de seguir esperando sin luchar, de caer y esperemos a quien nos ponga de pie.

No saboteemos nosotros mismos nuestra vida, somos mucho, valemos mucho; no permitamos a nuestros sentimientos depender de algo o de alguien. Reprimirnos tampoco está bien, debemos soltarnos, sentirnos mal cuando es necesario, sufrir y llorar, reír o gozar. Pero seamos capaces de controlar cada una de nuestras emociones, Caigamos si es preciso, pero al levantarnos sacudamos el polvo de nuestras rodillas, curemos las heridas y a levantarse con actitud y con el amor del mundo y la capacidad que tenemos de querer seguir.

Amigos, obvio que caer es de humano, pero quedarnos en el suelo no es lo correcto. Tenemos la inteligencia necesaria para continuar y el amor que necesitamos para en nosotros confiar.

¡Así que a levantarnos con gran fuerza y a caminar!.

Y cómo cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mí página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

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