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¡TODO TIENE UN PROPÓSITO!…

POR: Estrellita E. de la Torre Lomelí

Es más que claro que en nuestro diario vivir, todo tiene un propósito, un motivo, una razón de ser, que todo cuanto nos pasa es el reflejo a veces de alguna extraña razón a la que claro jamás le encontramos explicación. Todos nuestro sufrimientos, las malas historias, los malos momentos, los pésimos recuerdos, en fin que todo cuanto vivimos es porque así estaba destinado y a veces el destino es así duro, reacio, implacable; pero eso no quiere decir que la vida nos está castigando, al contrario, la finalidad de todo lo malo que nos acecha en ocasiones es darnos fuerza, valor, perseverancia, grandeza, justicia, capacidad, aprendizajes.

Y es que todo cuanto nos sucede, sobre todo los aspectos negativos tienen un propósito muy específico en nuestra vida y es el dejarnos una lección, que si al menos volvemos a cometer los mismos errores; es que no estamos aprendiendo nada bien.

¡Si claro!, las cosas negativas no son porque el destino se ensaña con nosotros, es porque necesitamos aprender cantidad de lecciones, porque necesitamos ser cada día más fuertes y sobre todo mucho mejores.

Todo lo que nos rodea nos muestra algo y todas las personas que llegan a nuestras vidas tienen un motivo específico para ello, lidiamos con tantos aspectos negativos, inseguridades, envidias, celos, torpezas, errores, fracasos, y todo eso nos lleva a quejarnos una y otra vez, sin ver que todo eso nos ayuda a mejorar en cada aspecto de nuestras vidas, que nos ayudan a descubrir lo que realmente somos, lo que valemos y los grandes esfuerzos que somos capaces de realizar.

Sentimos que en muchas ocasiones nos suceden situaciones que creemos terribles para nosotros, aunque es más que claro que nada llega por suerte o casualidad, que las situaciones que se nos presentan ocurren para probar nuestros verdaderos límites, nuestra entereza e interés para continuar.

Hay que estar conscientes que todas las malas experiencias, nuestras caídas, nuestros errores, en realidad forman a la persona que somos, nos dan ese pequeño empuje para superarnos día con día, de hecho creo que todo lo malo que nos sucede tiene más significado, porque nos ayuda con más claridad a superarnos como personas.

Hay que reconocer que aquellos que nos hieren, que nos traicionan, que nos guardan algún odio, rencor, que nos juzgan, que no nos conocen, que nos rompen el corazón; les agradeces porque te enseñan la importancia que tiene para nuestras vidas el perdonar, el confiar, el saber a quién le abres el corazón, quienes valen la pena.

Leí por ahí esto que les comparto: “Si alguien te ama, ámalo tu también no porque él o ella te ame, sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento. Entabla una conversación con gente con quien no hayas dialogado nunca, escúchalos y presta atención. Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y créelo; si no crees en ti mismo nadie más lo hará tampoco.
La verdad de las cosas es que nosotros mismos creamos nuestra vida y la transformamos como mejor nos plazca, que en muchas ocasiones nos debemos encontrar y restaurar. Que los malos momentos y las malas personas no deben hacer mella en nuestras vidas.

Sabemos que Dios nos tiene un plan diseñado a nuestra medida, que no debemos tratar de entrar en donde no tenemos cabida, que no debemos forzar, renegar o querer cambiar lo que suceda alrededor. Nosotros somos los dueños de nuestra vida, de lo que somos y decimos, que todo lo que sucede nos da experiencias, lecciones, valores.

No perdamos nuestro valioso tiempo tratando de entender a los demás, de demostrar quienes somos y cuánto valemos.

¡Claro todo tiene un propósito!, y nosotros somos el propósito de todo.

Nada ni nadie nos debe impedir a volver a soñar, a ilusionarnos, a amar, a confiar; pero todo lo que ya experimentamos, si nos ayuda a ser personas más cautelosas, a mirar dos veces donde ponemos nuestra confianza y sobre todo los sentimientos.

En esta vida hay quienes se abren paso a punta de codazos sin importar el daño que puedan causar, que se abalanzan como fieras enjauladas pisoteando a quienes les estorben, regalando una mágica sonrisa y con falsas intenciones por detrás.

No seamos como ellos, aprendamos de todo, alegrémonos por cada lección, demos gracias a la vida y a Dios por seguir de pie, por pensar que ante todo mal el bien siempre llegará. Nosotros somos los únicos dueños de todo cuanto sucede con nosotros mismos, sonríe erguido ante quienes te han dañado, perdona, vive, disfruta que la vida es tan bella y tan única.

¡Si, todo tiene un propósito!, y venimos a esta vida para cometer errores, pero también para aprender de ellos, venimos a esta vida para tropezar y caer, pero también para esforzarnos al máximo para ponernos de nueva cuenta de pie.

Agradezcamos cada lección de vida, ya que eso transformará nuestros pensamientos, nuestra madurez, nuestra percepción. Agradezcamos a quienes se fueron y a quienes siguen permaneciendo, a quienes nos hirieron y a quienes nos sanaron, a quienes nos empujaron y a quienes nos levantaron, a quienes nos dieron y a quienes nos quitaron.

Que nada ni nadie nos borre la alegría de vivir, ¡ánimo amigos!, que nuestro propósito es volver a seguir.

Y como cada viernes los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

 

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