La Primera Cita

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Por: Estrellita de la Torre Lomelí

Cuántos de ustedes no ha tenido una primera cita, y con este tipo de cita me refiero a las de tipo sentimental, o para conocer personalmente a alguien, creo que todos han pasado por eso. En primer lugar cuando tomas la decisión de aceptar una invitación, es más que claro que algo te agrado de esa persona, su sentido del humor, sus pensamientos, sus sentimientos, su trato, su forma de expresarse, su físico, sus actitudes, sus valores, su comportamiento, su madurez, su inteligencia; en fin es que existen diversos motivos por el cual se acepta una invitación de tipo personal.

Y lo principal que se espera en una cita es ser agradable a la vista de la otra persona, congeniar, reír, disfrutar, causar una buena impresión. Pero claro antes de la primera cita los pensamientos casi siempre envuelven, las dudas, los miedos, las inseguridades, las preguntas, la conmoción de quizá no ser lo que el otro (a) espera, los nervios que poco a poco carcomen las emociones, los sentimientos comienzan a fluir, las ansias, la desesperación, la opresión en el pecho sobre todo cuando el momento de la cita se va acercando.

Pero como siempre pasa no hay fecha que no se cumpla, llega la tan ansiada hora; el momento de despejar dudas e inseguridades, se acerca el momento de conocer quizá por vez primera a alguien o de tratar de forma diferente a alguien. Porque en ocasiones existen amistades que se tratan como tal y poco a poco se va dando otra cosa y en tu primera cita ya vas con el pensamiento que van con la disposición de que exista algo más entre ambos, que la palabra amigos pueda cambiar.

Pero he de decir que claro las citas son algo fantástico, tratas de dar lo mejor, de dar tu mejores argumentos, tratas por todos los medios e impresionar, de lucir simplemente genial, de sentirte cómodo, interesado, abierto, optimista, simpático, seguro; sobre todo cuando son citas a ciegas.

En estos tiempos donde la era de la tecnología nos ha invadido, es tan fácil conocer personas a través de las benditas redes sociales, twitter, Facebook, WhatsApp, por mencionar algunas de las miles que existen en la actualidad, en donde puedes llegar a conocer grandes amistades e incluso grandes amores, en donde la distancia no es impedimento para llegar a tener algún tipo de sentimiento, donde la distancia es un simple número haciendo eco o en donde en tu lugar de residencia congenias emocionalmente con alguien y con el paso de los días, es normal querer conocerse.

La verdad es que cuando conoces a alguien por estos medios, donde el trato constante empieza, los detalles, los mensajes, las llamadas, comienzan a generarte diversas sensaciones, donde el positivismo, la simpatía y la curiosidad forman parte del proceso de conocimiento.

Es tan bello que después de días, meses e incluso años de trato con alguien finalmente ambos hayan accedido a dar un segundo paso, el conocimiento personal, ver quién se encuentra detrás del monitor, quien es el rostro real detrás de tantas noches de conversación, de pláticas matutinas, de besos enviados, de abrazos que no llegan, de sentimientos agolpándose en el corazón, de suspiros acurrucando el alma.
Según un estudio dice que a una persona le toma de 2 a 5 minutos, en promedio, para decidir si se da un siguiente paso, así que recordemos que la primera impresión es la que cuenta, y la verdad es que de tan solo unos breves minutos se basan nuestras primeras percepciones sobre alguien.

Es normal que a veces nuestra primera cita aunque parezca tan genial y se piense que congenian a la perfección conforme avanza la charla, e incluso en donde puede existir intercambio de besos, abrazos, emociones, palabras esperanzadoras y tiernas e incluso en algunas ocasiones terminan con una noche tormentosa, en donde el sexo resulta ser tan motivante y bello y es más que claro que con este tipo de cita, el flechazo es único y la atracción genial. Al concluir nuestra primera cita te sientes tan seguro (a) de que seguirán muchas citas más. Lo malo es que a veces te quedas esperando una llamada, un mensaje que jamás llega y esa persona desaparece sin explicación, la verdad es que no sabes que sucedió y mil ideas te invaden tus pensamientos.

En cuestiones de citas nada se sabe a ciencia cierta, lo que puede resultar maravilloso para ti, quizá no para los demás. Por eso es mejor aclarar lo que se busca, desea y esperan y no dañar a los demás.

Los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

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