La nueva realidad

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ENTRE MIEDO, ANGUSTIA Y ESPERANZA

POR: Irma Bolívar Ayala

No cabe duda que el 2020 sacudió a todo el mundo. El año que cambió la vida de manera significativa tanto en la salud, convivencia social y económico. Meses de encierro, angustia, incertidumbre, miedo, muerte, fuertes sucesos sostenidos con aires de esperanza, de fe de que pronto vendrán tiempos mejores, donde la vida recobre su cauce en equilibrio. Mientras eso sucede, la gente se adecúa ante la nueva realidad, esta realidad que a todos agarra por sorpresa: a sabios, poderosos, ricos, y pobres; el coronavirus Covid-19 no respeta clase social, inteligencia, poderío, edad, ni fronteras, contagia a todos por igual.

Las primeras noticias sobre lo que sucedía en Wuhan, para muchos, por no de decir a todos, parecía distante, una epidemia local donde sus pobladores estaban pagando el precio por comer bichos raros -eso se decía-, pero las muertes

pronto se multiplicaron en todo el mundo como reguero de pólvora, entonces la gente empieza a preocuparse a temer por su vida al ver los hospitales de los países llamados del primer mundo colapsados por la saturación de enfermos de temible virus.

Ver por televisión múltiples imágenes desde distintos continentes donde médicos, personal de enfermería, camilleros con carencias, sin las medidas necesarias de protección, desde la primera fila luchan sin descanso para salvar a los enfermos, donde muchos de ellos se infectan y pierden su propia vida. Hospitales repletos de cadáveres embolsados, crematorios con las chimeneas a tope y sin cesar, son sucesos que quedarán fijados en el imaginario colectivo.

La realidad es que este virus llegó para quedarse, no solo en México, sino en todo el globo terráqueo, unos más otros menos seguirán padeciendo los estragos de la pandemia, esto dependerá de las medidas sanitarias que adopte

cada país, de que haya medicamento y una vacuna efectiva que aplaque la ira de estas minúsculas partículas que colapsan el organismo humano a tal grado de apagar la vida de miles y conforme pasa el tiempo sumarán millones de personas muertas.

Esta nueva realidad definida por el coronavirus Covid-19, dio pie al confinamiento llamado cuarentena, al cubrebocas que se ha vuelto parte del atuendo cotidiano, la sana distancia, la utilización de gel antibacterial, el lavado constante de manos, la sanitización de espacios públicos y privados para salvaguardar a propios y extraños. Estas medidas sanitarias por desgracia no han sido acatadas por todos, todavía hay quienes creen que la pandemia es una farsa, una “tomada de pelo” del gobierno para someter a su población, esos incrédulos que salen a las calles sin las medidas de prevención, desconocen que tal vez ellos son portadores de la temible enfermedad, debido a que más del 50 por ciento de la población en el mundo es asintomática, lo

que hace que el virus se propague de manera acelerada y sea difícil de controlar.

Los científicos aseguran que el Covid-19 es totalmente diferente a los demás virus que han azotado a la humanidad, las demás epidemias se han propagado por transfusión de sangre, relaciones sexuales, por comidas contaminadas, por cuestiones respiratorias, pero el actual coronavirus se contagia de persona a persona, por la proximidad, por la respiración y es difícil combatirlo porque más de la mitad de la gente no tiene síntomas, además que en estos momentos se desconoce si después del contagio, causa inmunidad. Hoy día hasta para los científicos este virus es un misterio, no se sabe cuál será su comportamiento a futuro.

A cinco meses desde que se dio a conocer el primer caso de este coronavirus ya suman más de 7 millones de contagios en el mundo y el número de muertes alcanza el medio millón y

continúa la suma. México ya superó los 125 mil enfermos acumulados y más de 15 mil decesos.

El desarrollo del virus continúa en el mundo, las economías se reactivan poco a poco, los estilos de vida toman una nueva forma de convivencia social, pero la población tiene que asumir su responsabilidad, serenidad y paciencia para saber convivir con este nuevo coronavirus, que tendrá que pasar muchos meses más, inclusive años para que se encuentre una cura verdadera o por lo menos que pueda frenar los contagios.

Torreón es la ciudad de Coahuila con mayor número de contagios acumulados, seguramente se sumarán más y muchos casos ni siquiera se contabilizarán como sucede en otros lugares cuando la gente sale de su encierro y así tendrá que ser, el confinamiento no puede ser eterno. La coordinación entre el gobernador Miguel Ángel Riquelme y el alcalde Jorge Zermeño será la clave para ir marcando la pauta en la reactivación económica, ir abriendo poco a poco

los espacios hasta que la misma gente encuentre la forma adecuada de convivencia social.

El viaje se torna largo y tendrá que ser recorrido con sentido común, ese sabio interno que cada uno tiene; aunque los gobiernos dignan que la curva es plana, que los contagios cesaron, la sabiduría interna dictará los caminos para vivir de manera sensata y sin miedo la nueva realidad, esta que a todos sin querer nos tocó enfrentar. Pese a las circunstancias y pronósticos saldremos adelante a ocupar los espacios que se nos niegan en este momento, la vida continúa y hay que vivirla con esperanza y alegría. Si me cuido, te cuido a tí. Si te cuidas, nos cuidamos todos.

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