La doble vida de Salvador «El Padrino» Cienfuegos: ex ministro de Defensa de México y capo del narcotráfico

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(AGENCIAS)

20 de Octubre de 2020.- Los agentes de seguridad estadounidenses escuchaban en un teléfono intervenido las conversaciones de los miembros de un cártel que hablaban de una figura poderosa y sospechosa conocida como el Padrino. Los agentes llevaban meses tras sus pasos, y sospechaban que este personaje central del narcotráfico era, en realidad, un alto funcionario del ejército mexicano.

De pronto, una de las personas bajo escucha le dijo a sus compañeros del cartel que el Padrino justo estaba en la televisión en ese momento. Los agentes rápidamente consultaron de quién se trataba y se dieron cuenta de que era el secretario de Defensa, el general Salvador Cienfuegos.

Era nada menos que el ex ministro de Defensa de México, arrestado el jueves en Los Ángeles, y que fue acusado ante una corte de Nueva York de tres delitos de narcotráfico y uno de lavado de dinero de la droga entre 2015 y 2017, cuando integraba el gabinete, según la fiscalía de Brooklyn.

En su inculpación, los fiscales del distrito este de Nueva York aseguran que Cienfuegos, que fue ministro durante todo el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), «conspiró para producir y distribuir» en Estados Unidos heroína, metanfetaminas, cocaína y marihuana entre diciembre de 2015 y febrero de 2017.

«El acusado abusó de su cargo público para ayudar al cartel H-2, una organización de tráfico de drogas mexicana extremadamente violenta, a traficar miles de kilos de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos, incluida la ciudad de Nueva York», señala el memorando de detención.

«A cambio de sobornos, permitió que el cartel H-2 -un cartel que regularmente comete actos de violencia, incluidos torturas y asesinatos- operase con impunidad en México», precisa.

La fiscalía indicó que las pruebas contra el exministro incluyen miles de mensajes de Blackberry entre Cienfuegos y miembros del cartel interceptados por las autoridades.

Aunque la inculpación de este general retirado de 72 años apodado «El Padrino» fue presentada por la fiscalía del distrito este de Nueva York el 14 de agosto de 2019, recién fue divulgada este viernes, tras su arresto.

Los crímenes atribuidos a Cienfuegos son castigados en Estados Unidos con una pena mínima de 10 años de cárcel y una máxima de cadena perpetua.

El ex ministro compareció este viernes vía teleconferencia y durante cinco minutos ante un juez federal de Los Ángeles, permanece encarcelado y sería trasladado a Nueva York «en las próximas semanas», precisaron los fiscales. Pidieron al juez que no sea liberado bajo fianza porque presenta riesgo de fuga.

Cienfuegos fue detenido en la tarde del jueves, cuando llegaba con su familia al aeropuerto de Los Ángeles.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo el viernes que la detención del ex ministro por narcotráfico era un hecho «lamentable», y precisó que en México no es investigado.

«Esto es una muestra inequívoca de la descomposición del régimen, de cómo se fue degradando la función pública, la función gubernamental en el país durante el período neoliberal (…) Se podría hablar de un narcogobierno y sin duda de un gobierno mafioso», afirmó López Obrador.

También advirtió que integrantes activos del Ejército que hayan colaborado con Cienfuegos en los delitos «van a ser suspendidos, retirados, y si es el caso, puestos a disposición de las autoridades competentes».

El arresto de Cienfuegos tiene lugar tras la captura del ex secretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna en Estados Unidos en diciembre de 2019, acusado de conspiración para traficar al menos 53 toneladas de cocaína y actualmente encarcelado en Nueva York, pero aparentemente los casos no están relacionados.

La fiscalía de Brooklyn, que presentó las inculpaciones en ambos casos, fue también quien acusó a Joaquín «Chapo» Guzmán, exjefe del cartel de Sinaloa hallado culpable de narcotráfico en febrero de 2019 tras un histórico juicio de tres meses, y condenado a cadena perpetua.

Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA y quien estuvo más de una década en México, no descarta que la captura de Cienfuegos pueda conducir a acusaciones contra otros altos funcionarios e incluso el expresidente Peña Nieto.

«Cienfuegos tiene bastante información. Los fiscales y las agencias federales (de Estados Unidos) siempre buscan en detenidos como Cienfuegos información que los lleve a gente de su nivel o encima de ellos», dijo Vigil a la AFP vía telefónica.

Consideró que esta captura, sumada a la de García Luna, podría minar la cooperación con Estados Unidos en virtud de que «muchos miembros de las fuerzas de seguridad de México no van a querer colaborar, pues va a haber rencor, desconfianza».

A partir de diciembre de 2006, el gobierno de Felipe Calderón aumentó el rol del Ejército mexicano en la guerra contra las drogas. Según organizaciones como Amnistía Internacional, esto desató una espiral de violencia. Desde entonces se han registrado más de 296.000 asesinatos en México, la mayoría ligados al crimen organizado, según cifras oficiales.

Si Cienfuegos y Luna resultan sentenciados, significaría que dos de las figuras de más alto rango y con más respeto entre los comandantes que supervisaron la guerra de México contra el narcotráfico trabajaban en conjunto con el crimen organizado y ayudaron a que los cárteles continuaran asesinando a una cantidad récord de mexicanos.

“La dificultad de trabajar en México donde hay este nivel de corrupción es que nunca sabes realmente con quién trabajas”, dijo Vigil.  “Siempre hay una preocupación de que los agentes de seguridad mexicanos te arriesguen, arriesguen a un informante o comprometan una investigación”.

Tanto García Luna como el general Cienfuegos tuvieron cargos en los niveles más altos del gobierno mexicano en un momento en el que los homicidios alcanzaron niveles históricos, los carteles de la droga libraron una feroz guerra y, durante el gobierno de Peña Nieto, se ampliaron las operaciones militares.

De presencia volátil, el general Cienfuegos era símbolo del papel del ejército en México. Los comandantes suelen gozar de una gran autonomía, rara vez ceden a las presiones políticas y disfrutan de la protección presidencial.

Debido a ese poder y autonomía, analistas y observadores hace tiempo que sospechaban sobre la posibilidad de que los altos líderes participaran de la corrupción. Pero, debido a su estatus tan alto, nadie se atrevía a investigarlos, al menos no en México.

El Cartel H-2

«El grupo criminal H-2 es una escisión, una ramificación del grupo criminal de los Beltrán Leyva. Es un cártel que no suele presumir de sus golpes pero se ha ido afianzando en la última década», expuso en entrevista con Efe el experto en seguridad Pedro Isnardo.

Según la Fiscalía estadounidense, Cienfuegos garantizó que no se lanzaran operaciones militares contra este grupo criminal, pero sí ordenó a las Fuerzas Armadas mexicanas que atacaran organizaciones narcotraficantes rivales.

Isnardo asegura que la detención de Cienfuegos «deja muy en claro cuál es el nivel de vinculación que (el narcotráfico) puede alcanzar no solo en el Ejército mexicano, sino también los riesgos de la militarización», La organización criminal tomó el nombre de su líder Juan Francisco Patrón, apodado H-2 y quien fue abatido el 10 de febrero de 2017 durante una operación de la Marina en la ciudad de Tepic, Nayarit.

El H-2 era el «líder del grupo delictivo de los Beltrán Leyva en Nayarit y Jalisco», además de Sinaloa, en el Pacífico mexicano, es decir, una pieza clave dentro de la citada organización, de acuerdo con la Secretaría de Gobernación de México.

Según la Fiscalía Federal del distrito este de Nueva York, el cártel H-2 era una organización «que habitualmente se dedicaba a la violencia a gran escala, incluida la tortura y el asesinato y que operara con impunidad en México».

Isnardo indicó que si las instituciones castrenses mexicanas han llegado a este nivel de corrupción, cabe preguntarse «cómo están los Gobiernos de los estados y las demás instancias de seguridad pública y nacional».

Aunque algunos cárteles como los Zetas o el de Jalisco preferían enfrentarse a balazos a las fuerzas federales, el cartel de los Beltrán Leyva optaba a menudo por sobornarlas, aunque en ocasiones sus miembros se batían a tiros si se veían acorralados.

Héctor Beltrán Leyva, de hecho, fue capturado sin incidentes cuando cenaba aparentemente despreocupado en un restaurante en la ciudad turística de San Miguel de Allende. Falleció en 2018 de un ataque cardíaco mientras estaba en prisión.

Patrón Sánchez también vivía cómodamente y al parecer sin temor en febrero de 2017 en una lujosa casa en la ciudad occidental mexicana de Tepic, cerca de la costa del Pacífico. Él encabezaba las operaciones del cartel en el estado de Nayarit -cuya capital es Tepic- y en la parte sur del estado de Jalisco.

En 2017, el presidente estadounidense Donald Trump acababa de asumir el cargo y, luego de cuestionar la capacidad de México para imponerse a los narcotraficantes, emitió una oferta insultante para el gobierno mexicano de enviar fuerzas estadounidenses para arreglar las cosas en el vecino del sur.

Aparentemente la respuesta de México fue un operativo en el que infantes de Marina -que dependen de la Marina y no del Ejército de Cienfuegos-, atacaron la vivienda en la que se ocultaba Patrón Sánchez con múltiples balazos de una ametralladora multicañón, de las llamadas «minigun», controlada electrónicamente e instalada en un helicóptero.

Imágenes de video mostraron cómo la minigun del helicóptero -un arma que sólo suele usarse en zonas de guerra y es capaz de disparar miles de balas por minuto- iluminaba el cielo nocturno sobre la ciudad.

Patrón Sánchez y siete cómplices abrieron fuego contra los infantes de Marina y se atrincheraron en la parte superior de la casa. La Marina indicó que en el lugar se hallaron un lanzagranadas y varios fusiles y pistolas. Las autoridades señalaron que el helicóptero de combate fue convocado para que proporcionara fuego disuasivo a fin de suprimir los disparos procedentes de la casa.

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