La Decena Trágica y Venezuela

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Por: Fernando Rangel de León

Se están cumpliendo 106 años de la Decena Trágica, período de la Revolución Mexicana, comprendido del 9 al 19 de febrero de 1913; empezando con la sublevación del General Manuel Mondragón, quien puso libres al General Bernardo Reyes (a quien Alfonso Reyes, le dedicó la oración: “Padre, en mi te llevo; padre, en mi te salvo”), y a Félix Díaz (sobrino de Porfirio Díaz); para que el primero cayera en la trampa de pretender tomar el Palacio Nacional, cuya acción fue el pretexto para que se le asesinara en la refriega; y terminando con la aprehensión y la renuncia del Presidente Francisco I. Madero y el Vicepresidente José Ma. Pino Suárez; quienes a los tres días fueron asesinados por órdenes del usurpador Presidente Victoriano Huerta; contándose el chascarrillo que cuando a Madero se le dijo que estaba detenido preguntó: “yo opino; y el aprehensor contestó: los dos”.

El gobierno de los EE.UU., ya no quería a Madero en la Presidencia, porque no respondió a sus intereses; por lo que su embajador Henry Lane Wilson y Huerta, pactaron desestabilizar la ciudad de México (como está ocurriendo en Caracas), para que parte del pueblo repudiara a Madero, y exigiera paz al costo que fuera (como está sucediendo en Venezuela), y la cual dizque solo Huerta la podía garantizar desde la Presidencia; por eso tuvo que arrancarles, mediante la violencia, la renuncia al Presidente y al Vicepresidente; pues la Constitución de 1857 preveía que a falta de ellos dos, ocuparía el cargo de Presidente, el Secretario de Relaciones Exteriores, que era Pedro Lascuráin.

Pedro Lascuráin, es el Presidente de México, que menos robó; pues solo duró 45 minutos, en los que nombró en lugar suyo en la Secretaria de Relaciones Exteriores, a Victoriano Huerta, y él renunció a la Presidencia, para que “el chacal” la ocupara en automático.

Aunque Jesús “Palillo” Martínez, siempre afirmó que el que menos robó fue Álvaro Obregón; pues solo tenía una mano.

Así se las gasta el Gobierno de Norteamérica; primero desestabiliza a los países de América, cuyos gobiernos populares no les conviene; como aconteció en Chile en 1973, que derrocó a Salvador Allende, y puso en su lugar al “gorila” Augusto Pinochet; y sucedió también en Honduras, donde tumbó a Manuel Zelaya, en 2009, para poner en su sitio a otro “títere”, del imperio.

Y eso es lo que está haciendo ahorita EE.UU., en Venezuela, que está desestabilizando al país para alentar una revuelta y propiciar un golpe de Estado en contra del Presidente Constitucional Nicolás Maduro; con el pretexto de que en ese hermano país se están violando los derechos humanos; como si Donald Trump, no los estuviera violando.

Ojala y que la opinión pública mundial vea que lo que realmente quiere el Gobierno de Norteamérica, de Venezuela, es su petróleo; y haga algo por evitar el golpe de estado, que también es una violación a los derechos humanos y no solo a la soberanía de los pueblos.

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