Impeachment a Trump: naufragaría el juicio en el Senado

0
308

(AGENCIAS)

23 de Diciembre de 2019.- Los legisladores estadounidenses se fueron de vacaciones navideñas sin lograr un acuerdo sobre cómo se desarrollará el impeachment contra Donald Trump en el Senado.

La líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se negó a despachar en el Senado los dos artículos aprobados esta semana en la Cámara baja en contra del mandatario estadounidense. La medida intenta presionar a los republicanos para que accedan a escuchar nuevos testimonios en el caso en enero.

El presidente del Senado, el republicano Mitch McConnell, ya ha descartado esta posibilidad y su partido acusa a los demócratas de querer alargar el proceso por falta de pruebas. 

El presidente Donald Trump calificó de «injusto» el «impeachment» y añadió que ha disparado su nivel de popularidad «por las nubes».

En un discurso de este sábado durante una convención de jóvenes conservadores en West Palm Beach, en Florida, el presidente consideró los demócratas no tienen caso y solo buscan una «destitución ilegal e inconstitucional».

El discurso llega días después de que la Cámara aprobase dos artículos en los que lo acusa de abusar de su oficina al presionar a Ucrania para que hiciese pesquisas sobre un posible caso de corrupción del exvicepresidente y rival político Joe Biden, y una posterior obstrucción cuando el Congreso investigó lo sucedido.

Trump confía plenamente en que los senadores republicanos van a rechazar en bloque los cargos dejando el juicio en nada dado que el Senado cuenta con mayoría republicana. 

Pelosi, la tercera autoridad de Estados Unidos, considera que para que se desarrolle un juicio justo es necesario escuchar los testimonios de autoridades como el jefe de Gabinete, Mick Mulvaney, y el exconsejero de Seguridad Nacional, John Bolton. El Gobierno de Trump se ha negado a entregar 71 documentos y el mandatario ha impedido que declaren 12 testigos.

El presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el demócrata Adam Schiff, ve más relevante acceder a la documentación que escuchar nuevos testimonios. “Los pocos mensajes que recibimos fueron notablemente incriminatorios”, sostuvo. «Uno puede imaginar que si esto es lo que muestra la pequeña muestra de documentos que tenemos, cuán condenatorios pueden ser muchos de los otros documentos que la Administración se niega a entregar”, dijo.

DIVISIÓN

La Cámara de Representantes no podrá enviar los artículos hasta que los legisladores vuelvan de su descanso de fin de año el 7 de enero, como muy pronto.

Los republicanos quieren que sea lo antes posible, pero si los desacuerdos continúan o si los demócratas consiguen que expongan nuevos testigos, el proceso de destitución puede llegar a votarse en febrero. De ser así, existe la posibilidad de que coincida con el discurso del estado de la Unión que ofrecerá Trump el 4 de febrero en la Cámara de Representantes. 

Pelosi ha extendido la invitación al mandatario citando que es un deber constitucional. Trump aceptó rápidamente el ofrecimiento.

El impeachment contra Donald Trump nació herido de partidismo. Salió adelante gracias al control demócrata en la Cámara de Representantes y se estrellará en el Senado gracias a los republicanos. 

El impeachment, un mecanismo constitucional muy divisivo que Estados Unidos activa por tercera vez en la historia, culmina tres años de tormenta política y se encuentra con un país ya partido por la mitad.

El primer artículo del impeachment, de abuso de poder, salió adelante en la Cámara de Representantes con 230 votos a favor (229 demócratas y un independiente) y 197 en contra (195 republicanos y dos demócratas). El cargo de obstrucción al Congreso fue aprobado con 229 a favor y 198 en contra (de nuevo, todos los republicanos, más tres deserciones demócratas y una abstención).

No siempre fue así. En el impeachment a Bill Clinton por el caso Lewinsky, 31 demócratas votaron a favor de iniciar la investigación del demócrata. A Richard Nixon fueron sus propios aliados los que fueron a pedirle que dimitiera.

En la sociedad civil, el clima también es distinto de entonces. Un estudio de Pew Research, el centro de investigaciones sociológicas de referencia en Estados Unidos, alertaba en 2014 de que la antipatía de los adultos hacia el partido político de la oposición era mayor que en cualquier otro momento de las dos últimas décadas. El porcentaje de votantes republicanos con una imagen “muy negativa” de los demócratas se duplicó, del 16% al 38%, entre 1994 y 2014. Y en sentido contrario, de demócratas contra republicanos, el desagrado se disparaba del 17% al 43%.

La llegada de Trump al poder tiene algo de consecuencia y de combustible para esa crispación. No se encuentra en la historia moderna un presidente tan divisivo, que haya roto tantos protocolos, que haya convertido el insulto y las acusaciones de conspiración a sus propias instituciones en algo tan cotidiano.

Lo mismo se burla de los dientes de Pelosi por Twitter, que tacha de débil y falso al primer ministro de Canadá, o cuestiona la credibilidad de sus propios servicios de inteligencia. Todo mientras se sucedían las investigaciones -por financiación ilícita de campaña u obstrucción a la justicia-, y el activismo anti-Trump se recrudecía.

En teoría, los senadores deben ahora determinar si Trump congeló 391 millones de dólares en ayudas militares a Ucrania y jugó con una invitación a la Casa Blanca con el fin de lograr unas pesquisas sobre su rival político Joe Biden y su hijo Hunter, por sus negocios en el país. También, si el torpedeo del mandatario a esta investigación, negando la declaración de 12 testigos de la Administración y la entrega de una treintena de documentos, amerita el cargo de obstrucción. Pero esto no va de leyes ni de pruebas, va de matemáticas: 53 de los 100 escaños están ocupados por los republicanos.







Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here