Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

EL DINERO, que es trozos de papel o metal barato (que no valen ni siquiera su denominación), es causa de una emoción de fidelidad sorprendente. Cualquier político lo sabe y utiliza este sentimiento durante la búsqueda del poder. Esta lealtad se encuentra muy arraigada en la idiosincrasia de los pobres. Éstos experimentan un gran sentido de compromiso con todo aquel que le tienda la mano, aunque sea hipócritamente. Esto explica el por qué se reparten entre las clases baja, media y hasta en la acomodada, gran número de despensas, artículos de construcción, chácharas y dinero a cambio del voto.

TAL VEZ es verdad que la literatura de ciencia-ficción es lectura de evasión, al igual que la novela policíaca. Esta etiquetación la usan los intelectuales con cierto desdén y superioridad. No puedo afirmar si es verdad o no esta clasificación pues me falta saber académico. Mi lectura ha sido poca y popular. Sin embargo, me ayudó a soportar el vacío existencial. Un escritor de ciencia ficción, Theodore Sturgeon, escribió “Más que Humano”, un libro que, como otros más, me ayudó en muchos aspectos. He aquí dos párrafos de “Más que humano”:

–La Gestalt tiene, como otros seres, manos, cabeza, órganos, mente -dijo Janie-. Pero lo más humano es en, ella, como en cualquier otro ser, lo que ha aprendido… y merecido. Lo que nadie posee mientras es joven, lo que obtiene (y sólo a veces) tras una larga búsqueda y gracias a una profunda convicción. Y lo que es, desde entonces, parte definitivo de uno mismo.

–No sé a qué se refiere. Yo… quiero decir, no podría ser… parte de la… No, Janie, no. -Pero Janie seguía sonriendo.-¿Qué parte? –preguntó. –La parte puritana que no olvida las reglas. La parte dotada de esa intuición llamada ética que puede transformarse a sí misma en el hábito llamado moral.

NADA como el ejemplo para educar. No hay edad para aprender ni tampoco para enseñar. El tener conocimientos llena de satisfacción, pero comunicar a otro el saber es una de las mayores recompensas que pueda experimentar el individuo. Sin embargo, hay algo superior. El amor. Todos los grandes hombres se han preocupado por el bienestar del individuo. El amor eleva el espíritu y hace más humano al hombre. Al amar comprende sus debilidades y fortalezas y le hace capaz de responsabilizarse y cuidar a sus congéneres. Una frase de Nelson Mandela lo resume magistralmente: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden odiar, también se les puede enseñar a amar”.

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