Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

LA MAYORÍA de las doctrinas políticas tienen como fundamento el bienestar del pueblo. En teoría su principal objetivo es obtener el poder para mejorar las condiciones de vida de cada integrante de la sociedad. Todas pregonan la lucha contra el atraso económico, la injusticia, la libertad y defensa de los derechos humanos. Pero en la práctica los líderes prostituyen las ideologías humanistas y se vuelven enemigos contra quienes deben defender. Ese es el motivo que impulsa a dirigentes e integrantes de organismos políticos y sociales a buscar ávidamente el poder político (por ejemplo Felipe Calderón Hinojosa), y enriquecerse fácil y rápidamente. Este propósito se logra con la manipulación mental ejercida por los medios de comunicación masiva, prensa escrita, cine, radio televisión, libros y revistas. Y no olvidemos la educación. Ésta es utilizada para mantener en la ignorancia a los ciudadanos y se aprovecha para crear mano de obra barata. Muchos gobiernos que se dicen demócratas en realidad apoyan esta acción al imponer planes y programas educativos deficientes. Entonces, a nadie sorprende ver a una persona

trabajar hasta 10 horas cada día de la semana y apenas cubrir los requerimientos de casa y comida. La esclavitud laboral es un hecho que se presenta en la mayoría de los países del mundo.

LAS FRASES, o “dichos” tienen significados profundos. Sin embargo, si sólo las repetimos con el afán de hacer creer a los demás que tenemos mucho conocimiento, de nada sirven. Las frases deben someterse a un exhaustivo análisis, quitarles o agregarles según nuestro entendimiento y, lo más importante, hacerlas nuestras y ponerlas en práctica.

ALGUNOS pensadores humanistas han dejado en claro que la naturaleza es cruel. Sin embargo, otros han manifestado que el hombre es malvado y sus acciones la convierten en algo que destruye fácilmente miles de vidas humanas. Hay una frase que la describe a la perfección: “Dios perdona algunas veces, la naturaleza nunca”. Sin embargo, debe hacerse una aclaración. Cuando se habla del ataque de los seres humanos contra el planeta, es en realidad la élite empresarial la que daña la ecología. Los poseedores de inmensas fortunas al buscar más riquezas perjudican el equilibrio natural de la Tierra. Con sus productos atacan a la tierra, el agua y el aire.

La resultante explotación de los recursos naturales es tan grave que la naturaleza busca compensar el equilibrio ecológico. Es entonces que se registran las grandes catástrofes causantes de graves daños a miles de personas. Así que es verdad el reproche al homo sapiens de que el hombre es el mayor peligro para sí mismo y el planeta.

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