Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

FALACIA para encubrir la indiscutible inmoralidad propia y la de los dizque periodistas, Jorge Ramos expresó que el mejor reportero es el que va contra el presidente, refiriéndose al primer mandatario Andrés Manuel López Obrador. Una triste y débil excusa para justificar a periodistas que critican, sin pruebas o razonamiento lógico, el quehacer de AMLO. Esa es uno de los peores e imbéciles pretextos para justificar los ataques contra AMLO, quien les retiró los millonarios beneficios que recibían de ex presidentes corruptos para ocultar sus yerros y fraudes y, sobre todo, hablar bien de acciones que en realidad provocaban un gran perjuicio al pueblo. Tal actitud manifiesta una falta de moral y ética profesional que debería avergonzarlos por traficar con la información.

EL “FUERO” es una figura jurídica mediante la cual gobernantes y funcionarios públicos se protegen contra la ley. Se ha creado un círculo vicioso. Éste incluye a jueces y funcionarios que deberían castigar los abusos de poder. Una enorme cantidad de periodistas imitan a estos pillos. Esgrimen “La libertad de expresión”. Sin embargo, este concepto no se cumple al divulgar información distorsionada, medias verdades o simplemente invenciones, engaños y falsedades contra gobernantes y funcionarios públicos. Hacerlo les reditúa dinero, muchas veces en cantidades que los vuelven millonarios.

LA EQUIDAD socioeconómica, desde que inició la aventura del pensamiento humano, ha sido mínima. Con el tiempo el abuso creció en forma paulatina, siempre contra la clase trabajadora. Con el inicio de la “era industrial” y el “capitalismo”, aumentó de forma considerable. Con el neoliberalismo (capitalismo salvaje), creció desmesuradamente. La consigna de este sistema despiadado es el enriquecimiento con la menor inversión y las máximas utilidades.

ERRADICAR la violencia que azota al país (la cual se presenta en la mayoría de las naciones del mundo), aparece para muchos mexicanos como algo inalcanzable. Esto que parece una cuestión utópica, es posible. Para lograrlo se requiere la participación de toda la ciudadanía. Al igual que para dejar en el pasado a la corrupción. Ambas no son responsabilid única del Presidente de la República. Son de todos los mexicanos.

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