Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

¿POR QUÉ insistir en una mentira que ni la excesiva divulgación puede convertirla en verdad? El “Día del abuelo”, se repite hasta el aburrimiento: “Los viejos son sabios, son los pilares del hogar y cimiento de la sociedad”. En realidad la mayoría de ancianos tienen poca capacidad intelectual para ofrecer consejos. La explicación es simple: el sistema socioeconómico que nos rige impide que los adultos mayores puedan acumular esa sabiduría empírica que antaño les permitía dar consejos. Esta cínica actitud es un reflejo de lo que hacen las autoridades gubernamentales: olvidar a quienes por su edad se vuelven improductivos, y lo más triste, hasta son abandonados y olvidados por sus hijos cuando carecen de recursos económicos. Con esta deprimente reflexión no se pretende ofender a las personas vetustas. El propósito es que las nuevas generaciones reflexionen y vuelvan a la práctica de valores familiares, entre ellos, el amor y cuidado a los padres, todos los días.

EN UNA sociedad hastiada de todos los delitos habidos y por haber cometidos por políticos y empresarios corruptos, causantes de graves daños a los pobres, es un consuelo escuchar esta frase de quien tiene a su cargo el manejo del destino social, económico y político de la sociedad: “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”.

CASI al inicio del verano, fui invitado a visitar el Cañón de Fernández. Acepté para escapar del sofocante calor citadino. Llegamos a un sitio donde acampar, haríamos un poco de ejercicio y comeríamos la sabrosa comida que compartiríamos. Pero, ¡oh!, sorpresa. Hasta allá llegó la “privatización”. Resulta que los terrenos propiedad de la Nación, cuyos linderos que creo deben estar a más de cien metros de las riberas de los ríos, ya son propiedad de particulares. Así que tuvimos que pagar una cuota por disfrutar de lo que pertenece al pueblo. Entonces recordé que una alcaldesa panista inició en La Laguna esa práctica. “Rentó” parte del Parque Raymundo a inversores particulares que instalaron un centro recreativo familiar, las laderas del Nazas donde se colocaron alambradas las cuales no pueden ser traspuestas. Por cierto, también quería privatizar la Plaza de Toros Lerdo y el teatro El Centauro. La pregunta es ¿por qué se permitió a los políticos hacer negocio con propiedades de la nación? Es una pregunta retórica, pues todos sabemos que la rapiña hace multimillonarios a la cúpula política.

EL PERSONAJE televisivo, Dr. House, repetía con frecuencia esta frase: “Todos mienten”. ¡Y eso que no conocía a los políticos mexicanos! Otra manifestación de su cinismo era: “La decepción es la ira de los débiles”. Les queda muy bien a los enemigos de AMLO. Son poderosos económicamente, pero de una sinapsis tan decadente como sus ideas socioeconómicas.

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