Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

LOS FRAUDES y robos de los políticos, y en no pocas ocasiones homicidios, obligan a recordar la frase de William Shakespeare: “¡Oh!, Razón, abandonaste al hombre para refugiarte en las bestias”. Jesús Moreno Mejía me envió un artículo de Víctor Pérez Varela: “Urge un retorno a las virtudes”. El autor es profesor emérito de la Universidad Iberoamericana. El texto es corto, pero es todo un tratado sobre la virtud. Cita, entre otros filósofos, a Paul Valery, quien escribió “… la palabra virtud ha muerto o está agonizando”. Para terminar su escrito, el profesor Pérez Varela expone: <>. Quienes siguen la vida política en México pueden afirmar, sin equivocarse, ya comenzó esta metamorfosis, aunque con final diferente a la que contó Franz Kafka, la cual termina en una cucaracha. Ésta acaba en un feroz tigre. EL TEMA de la vida, larga o corta, es tratado como reza el refrán: “Cada quien habla de la fiesta según le fue en ella”. Francois de La Rochefoucauld refleja el ánimo de quienes abusaron del gozo: “La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud”. El graffiti de un artista de una ciudad cosmopolita (ni se les ocurra imaginar a Torreón, Gómez Palacio o Ciudad Lerdo, no cubren criterios mundanos), señala: “Un hombre no envejece cuando se le arruga la piel, sino cuando se arrugan sus sueños y sus esperanzas”. PLAUSIBLE exista información, tanto de los medios de comunicación que no disfrutan de subvenciones del gobierno federal, como aquellos que ejercen la libertad de expresión. Todo ciudadano con esperanza de un gobierno federal ético apoya tal postura. La difusión de las siestas de Manuel Huerta en plena asamblea del Congreso, y la presunta culpa de Cipriano Charrez, participante en un accidente vial donde murió un taxista, ambos diputados de Morena, es una obligación. El fuero debe desaparecer para evitar la impunidad de los servidores públicos. ENTRE los actos inmorales del ser humano, considerados más perjudiciales para sí mismo y sus congéneres, está la ambición. De la codicia el Papa Francisco expresó: “El dinero sirve para hacer progresar a la humanidad, pero cuando se transforma en la única razón de vida, destruye al hombre y sus vínculos con el mundo exterior”. Pobres ricos.

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