Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

EL DIÁLOGO es indispensable en una sociedad democrática. Sin embargo, el intercambio de ideas resulta inútil sin análisis y aceptación de otras opiniones socioeconómicas y políticas. Parece que Andrés Manuel López Obrador así lo ha comprendido. Manifestó la necesidad del capital privado en el desarrollo y progreso de la nación. Quienes afirman ha traicionado sus ideales, lo hacen porque pretenden se mantenga el conservadurismo político y económico.

Ellos rechazan la desaparición de un sistema propicio a sus intereses. El capitalismo,
conforme a la perspectiva de Adam Smith, de una sana competencia, es aceptable.
Sin embargo, la divisa del capitalismo salvaje es: “Mayor utilidad con mínima inversión”,
la cual incluye salarios bajos. Carlos Slim, el hombre más rico de México, opinó
sobre la política de AMLO y el muro que Donald Trump pretende erigir en la frontera
México-Estados Unidos de Norteamérica:

“Hablando de la barda, del muro (…) la mejor barda (valla) son inversiones, actividad económica y oportunidades de empleo en México, esa es la mejor barda, es decir, la gente se va porque no encuentra oportunidades, no se va a turistear”.

EL DERECHO humano por el cual debe lucharse sin tregua es el acceso a la educación.
Un pueblo ignorante puede ser convertido fácilmente en marioneta por quienes detentan
el poder político y económico. Pero una nación ilustrada querrá una democracia mediante
la cual alcanzar libertad y justicia social.

El conocimiento hará consciente al ciudadano de que él es la fuente de todo poder y quien produce con su trabajo los bienes y servicios que hacen rico a un país y, por lo tanto, merece gozar proporcional y equitativamente de la riqueza nacional.

LAS OPINIONES sin fundamento por alguien que rechaza ideas ajenas solamente
porque no concuerdan con las suyas, no hacen sino manifestar tres factores inaceptables.
Uno: Tener una mente cerrada a lo nuevo o distinto. Dos, ser muy ignorante que habla sólo por hablar y, tres, tiene un fanatismo que lo hace peligroso, tanto para quien lo
práctica, como para los demás, pues implica obstaculizar cualquier intento de desarrollo
económico.

EN EL MUNDO parece existir una especie de organización o sociedad secreta que influye
en las decisiones políticas, económicas, sociales y hasta en las costumbres de las sociedades. Existen quienes saben de su existencia; otras imaginan o intuyen su
presencia. Funciona con gran eficacia porque su poderío económico se encuentra en la
mayoría de las naciones del mundo. Parece imposible penetrar la coraza que la protege,
pues su poder político, económico, tecnológico, militar y de aculturación es inimaginable.
Su encubrimiento es total y sus acciones se aceptan como resultado de movimientos
geopolíticos “naturales” o de la economía globalizada. Está fuera del escrutinio de gobiernos fuera de su exclusiva esfera. Es algo ominoso, casi similar a la visión de la novela 1984, de George Orwell.

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