Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

CAMINO. Uno de los textos más leídos, cuyo contenido es muy aceptado en Occidente, aún entre adeptos de otras religiones, lo es el “Tao Te King”, escrito por Lao Tse (604-¿? a. C.) La traducción libre es “Libro del poder del camino”. Su contenido influyó en varias religiones orientales y Siddhartha Gautama, El Buda, lo conoció bien. Estudiosos de religiones orientales lo consideran un testamento para la adaptación de la humanidad al universo. Expertos de épocas pasadas señalaron que el Tao es la vía de la realidad suprema. Una descripción del mismo es: “El tao escapa a toda percepción o concepción, porque es demasiado vasto como para que la razón humana pueda imaginarlo”. El taoísmo es difícil de seguir pues practicarlo exige devoción y constancia.
DEMOCRACIA. La democracia, como los derechos del hombre, tiene el propósito de que los hombres sean iguales, no en lo físico, tampoco en lo intelectual, mucho menos en algo tan inmaterial como lo son el espíritu y el alma, sino en la libertad para buscar la felicidad propia, sin perjudicar a sus semejantes. El mayor error que puede cometer un ciudadano, es no cumplir con su derecho y obligación de votar cuando se eligen gobernantes y quienes ocuparán cargos públicos. En la democracia, cada persona tiene poder de gobernar. Como es imposible que todos participen en el gobierno, el sistema democrático permite que cada individuo, por medio del voto, designe a quien gobernará la nación, estado o municipio. Sin embargo, la falta de civismo, debida a la poca educación general y, en particular, de la vida cívica, ha generado indiferencia y desinterés por el mal o buen desempeño de los políticos. Lo anterior resulta en el abandono de la parte de poder que corresponde a cada uno, despreocupación del futuro propio, de su familia y de sus connacionales. Esa negligencia es aprovechada por los malos políticos para saciar su codicia. Si no votamos, entonces no tenemos derecho a quejarnos o culpar a los políticos de los problemas sociales y económicos que nos aquejan.
NECIO. Cuando un hombre con poder político es autoritario, además insensato, pretender solucionar una situación que pudiera lograrse dialogando, simplemente es imposible. Así pues, es difícil evitar la pretensión de Donald Trump de construir un muro. El presidente estadunidense está empecinado en impedir la migración mexicana y latinoamericana a su “paraíso” económico. La visión que tiene del mundo es muy estrecha y en ella sólo cabe el concepto de la utilidad económica. Además contiene un total desapego de empatía hacia los poco afortunados. Es un hombre rudo, enemigo de todo individuo que no sea de piel blanca. La discriminación que hace de los mexicanos, y demás latinos que ayudaron a conformar la riqueza de Gringolandia, pasa inadvertida para mucha gente y nadie la señala. Y pensar que el voto latino fue decisivo para ganar las elecciones que lo llevaron a la Casa Blanca. Tan grande es su tozudez que pretendió impedir la publicación del libro “Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca”. No pudo acallar la libertad de expresión, de la cual Trump abusa reiteradamente, a pesar de gran poder que le fue otorgado.

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