Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

EL FANATISMO es malo en cualquier actividad humana. Muchas veces se transforma en testarudez. Tiene características fáciles de distinguir: repetición de frases y conceptos aprendidos en los medios de comunicación; no aceptar, ni siquiera escuchar, opiniones contrarias a ideas preconcebidas; es fuente de frustración colectiva y provoca resentimiento que induce -en condiciones sociológicas y psicológicas adecuadas-, la aparición de la violencia. En las sociedades donde los gobiernos administran para los ricos, ambos propician la obcecación que lleva a enfrentamientos estériles. Sobre todo cuando se registran entre el pueblo. Los actos colectivos violentos los promueven, muchas veces, los gobernantes, porque incrementan la división ciudadana. El motivo: el caos permite a la élite del poder económico aumentar los precios del mercado. Además mantiene el control socioeconómico y político. La violencia no toca a los billonarios. Esporádicamente a sus bienes sí, pero nunca a sus personas. Así, la interrelación social se pierde por falta de valores morales, educación académica, cultura, conocimiento histórico y cívico. Es decir, lo básico para evitar ser un pueblo sojuzgado.
“LA GENTE está perdiendo la capacidad de escuchar las palabras o seguir las ideas”. Es una frase de Orson Welles. Niño prodigio; admirador de William Shakespeare; mago aficionado; actor; director e innovador del cine. Enemigo declarado de la vida oropelezca y mediocridad de Hollywood, pese a su genio, se convirtió en persona no grata a los estudios, magnates y productores de la “fábrica de sueños”. Limitado en su genio creativo, prefirió el destierro.
DEMAGOGIA. El uso de terrenos aledaños, en donde pretende realizarse el supuesto gran fraude de los últimos tiempos al erario mexicano, el aeropuerto CDMX, enfrenta la oposición del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, (FPDT) de Salvador Atenco. El organismo aseveró que Carlos Slim, defensor de la construcción, lo único que busca es hacerse más rico en virtud de sus importantes inversiones en el proyecto. Y expone una tesis muy interesante, parecida o la del filósofo español José Luis Sampedro: “Usted dice que (con el aeropuerto) se trata de crear trabajo. Habla de miles de empleos. Nosotros decimos que el capital no es el que crea trabajo, sino el trabajo… el que crea al capital”.
ADEMÁS de hacer de la mentira un arte (menor, pero arte al fin), los malos políticos tienen otra habilidad. Utilizan el sofisma (exposición de ideas falsas o verdaderas, pero cuya conclusión no es real y tiene el propósito de confundir al interlocutor). El concepto encaja bien en la guerra sucia electoral. Quienes atacan a Andrés Manuel López Obrador olvidan los fraudes en PEMEX, CFE, SEDESOL, FERROMEX, ODEBRECHT y a los gobernadores que desfalcaron sus estados. Un paradigma de corrupción institucional lo representa Karime Macías, esposa del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Se le señala como responsable del presunto desvío de 112 millones de pesos. Ella vive en un sector londinense exclusivo (donde se ubica la residencia de la Reina de Inglaterra) y gasta mensualmente 1 millón 600 mil pesos. Es considerada la mente maestra en los actos de corrupción cuando gobernaba Duarte.

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