Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

IMPRESCINDIBLE. Es necesario un cambio en el uso de los dineros públicos. La Constitución debería contener un artículo que evite el culto a la imagen que tan indiscriminadamente hacen los gobernantes y funcionarios públicos en los medios de comunicación. Es onerosa y es costeada con fondos del erario. Se hace al promover obras, muchas veces inacabadas o inexistentes y es práctica común en administraciones de los tres niveles de gobierno. Este gasto superfluo asciende a miles de millones de pesos al año, mientras obras de estructura social quedan pendientes. La propaganda tiene como fin esconder fallas y engañar al público con falsos logros. También mantener a los políticos en posibilidad de alcanzar otros cargos públicos. Ese dinero malgastado haría mucho bien de aplicarse en acciones de beneficio social. Por cierto, los políticos no cumplen el juramento de servir a la nación. Servirse del cargo es la pudrición que la plebe desea se termine.
CLASIFICACIÓN. En política todo se vale y engañar es práctica usual. Etiquetar a los oponentes en la lucha por la consecución de cargos públicos es común. De vivir en este tiempo Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Benito Juárez, Francisco I. Madero y una lista de enorme de preclaros mexicanos serían acusados de “populistas”. Esta definición la hacen los defensores del capitalismo salvaje. Involucrarse con el pueblo, defenderlo y luchar por reivindicar sus derechos es mal visto por quienes tienen ideología derechista.
COSTUMBRE. Se ha convertido en algo rutinario aplicar los principios de Joseph Goebbels, jefe propagandístico de Hitler, en las actuales campañas políticas. Compare usted: Principio de transposición: “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. Y el Principio de la exageración y desfiguración: “Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”. Este tipo de lucha la utilizan quienes buscan el poder para servirse de él y no para servir a la sociedad.
MALICIA. Opinar es bueno. El intercambio de ideas siempre deja algo positivo, aún entre quienes exponen pensamientos distintos. Sin embargo, es diferente cuando una exposición conlleva mala fe o artificio para atacar solapadamente. En estos casos la perfidia escondida en comentarios es detestable. Andrés Manuel López Obrador denunció a un pequeño grupo de empresarios como beneficiarios de contratos del Gobierno federal. El líder de una organización empresarial refutó la acusación y afirmó tenían el derecho de opinar y lo seguirían haciendo. Con antelación, AMLO había señalado que algunos iniciativos privados habían aportado dinero en la guerra sucia contra su candidatura. He ahí el delito. La libertad de expresión es un derecho inalienable, pero hacer del dinero un arma en tiempo de elecciones es un delito. Si no lo estipula la ley de esa manera, debería existir una norma que castigue ese tipo de acciones.
AUSENCIA. La ausencia de un sistema educativo moderno motiva una educación deficiente, lo cual se refleja en escasos valores morales y bajo nivel cívico en la población. Esto permite la manipulación de los ciudadanos en época de elecciones. Pero el hartazgo de la ciudadanía por la corrupción y la impunidad puede hacer la diferencia en las próximas elecciones presidenciales.

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