Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

SI AMLO pierde las próximas elecciones presidenciales, y no se registran cambios estructurales sociales, políticos y económicos, el ganador deberá afrontar el posible riesgo de una inconformidad nacional. La irritación de la plebe es grande y posiblemente crezca todavía más. Es la condición indeseada para que la sociedad manifieste su frustración. Desde hace tiempo pasó la hora en que las administraciones federales, estatales y municipales debieron dejar a un lado el autoritarismo. Sin embargo, persiste la práctica de quienes arriban al poder se arrogan todas las ventajas y beneficios de gobernar. En contrario, olvidan las obligaciones que conllevan los cargos para los cuales fueron elegidos. Ciertamente no hay posibilidades de un movimiento armado, pues leyes recientemente aprobadas, el espionaje electrónico a personajes políticos opositores, la salida de los militares del cuartel y la inminente creación de un nuevo tipo de gendarmería nacional, hacen imposible un movimiento armado. Pero la desilusión podría llevar a los descontentos a las calles y hacer de México, ahora sí, una nación caótica.
¿EL VOTO visceral, de castigo o “razonado” tendrá alguna incidencia en los resultados de la elección del uno de julio próximo? La interrogante dejará de serlo al conocerse el resultado del conteo de los sufragios. De los tres tipos de voto el único que no tendrá influencia alguna es el razonado. La razón es simple. La democracia es casi inexistente porque los votantes, no sólo en México, sino de la mayoría de los países del mundo, tienen un pobre nivel de civismo. Por lo tanto no puede haber análisis de las propuestas de los candidatos a la Presidencia de la República Mexicana. Sí podrá haber, y ha habido, el de castigo, por los pésimos resultados de las políticas económicas. El visceral también se hará presente pues muchos votos serán para aquel a quien se considere menos corrupto. De los que probablemente habrá más serán los comprados. Aquí se hace presente la interrogante: los mexicanos que reciban dinero para votar por determinado aspirante ¿lo harán o no? Ese método ha fracasado ya en el pasado, y aunque el supuesto maquillaje cibernético fue denunciado, el señalamiento nunca fue escuchado.
EL “LAVADO de cerebro” fue puesto de moda entre la gente común por las películas de espionaje y de guerra. Éste consiste en cambiar, mediante técnicas psicológicas, la más popular era la hipnosis, y sofisticados aparatos electrónicos, el modo habitual de pensar de las personas. Los individuos comunes, con la psique alterada, podían ser inducidos a cometer crímenes de toda índole, incluyendo el asesinato. En la actualidad se dice que millones de personas son influenciadas para cometer acciones en contra de sus intereses sociales, políticos y económicos. Para ello no en necesario un complejo “lavado de cerebro”. Basta con la utilización de la mercadotecnia propagandista, una de cuyos métodos es la repetición de ideas. Se utiliza para influir en los ciudadanos a votar por determinado aspirante. La persuasión se logra a través de los medios de comunicación masiva. Éstos son negocios, y como tales, venden su producto, que puede ser espacio, pagar a periodistas, conductores televisivos, de radio, deportistas, artistas de espectáculos e intelectuales para tergiversar hechos, divulgar mentiras a medias, falacias o difamaciones. La corrupción se da en todas las disciplinas del quehacer humano.

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