Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

LA FALTA de civismo en un pueblo produce grandes calamidades. Y los infortunios que acarrea y perjudican a la sociedad le son achacados generalmente al gobierno. Los ciudadanos no se responsabilizan de su indolencia cívica. Olvidan que los deberes cívicos no terminan en las urnas electorales, apenas comienzan. Cuando un gobernante se excede en sus atribuciones, es menester la ciudadanía ejerza otro importante derecho: vigilar que el mandatario se apegue a las leyes y no las infrinja. No luchar contra el abuso es permitir la corrupción.
LA BUENA apariencia personal muchas de las veces es como los regalos hipócritas, sólo la envoltura tiene una presentación excelente; el contenido es trivial, algo pueril o tonto, igual a quien lo obsequia.
A MÉXICO los malos gobernantes lo han convertido en un país de ciudadanos pobres. Se estima que una cifra similar al 70 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) es el ingreso anual que tienen 15 familias. Por ello, desde el billete de cien dólares la efigie de Benjamín Franklin parece recordarnos su sabia frase: “Cuida los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”. En México, el barco nacional se va a pique en aguas profundas por grandes boquetes en proa, popa, babor y estribor. Roedores miomorfos (ratas) agujeraron todo el casco.
UNA REPORTERA preguntó a Andrés Manuel López Obrador, acatando directrices de amos que pueden hacer más redituable su profesión, si utilizaría aviones comerciales para viajar si llega a presidente. La respuesta fue afirmativa. Por su parte, buscando un ingreso extra que haga más cómodo su vivir, una conductora de televisión interrogó al mismo personaje qué haría de ser el Primer mandatario e ir a una reunión, por ejemplo a la ONU, el avión comercial sufriera un retraso, la respuesta fue: “Pues no llegué”. Esa contestación fue tomada por el blog RuidoEnLaRed para tratar de ridiculizar lo que sería el comportamiento discreto de quien pretende acabar con el fausto del actual y ex mandatarios presidenciales. Y lo que trató ser fina ironía apenas llegó a ejemplo de sorna y estulticia rampante. No podría ser de otra manera cuando se sirve a amos medidos por igual rasero.
DESDE el inicio de la aventura humana, estimada en aproximadamente 7 millones de años, cuando aparecieron los primeros homínidos cuya característica fue el desplazamiento erguido en dos pies, utilizó su incipiente cerebro para sobrevivir. Para lograrlo tuvo que utilizar la violencia contra depredadores físicamente más fuertes, pero también con sus congéneres. Así, el homo sapiens pasó a ocupar el dudoso título de máxima figura de la creación. A lo largo de la historia, se han registrado guerras, pero en los siglos XX y XXI al rey de la creación le fueron dadas por hombres de gran conocimiento (no de sabiduría) armas tan mortíferas que los combates se convirtieron en carnicerías. En ellas, millones de niños, mujeres y ancianos perdieron sus vidas sin saber el motivo. Éste ha sido, y es, apoderarse de los bienes materiales de otros. La razón esgrimida es mantener soberanía nacional, defender la libertad, la democracia y la justicia. Ataño la justificación era preservar la religión.

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