Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

LOS ADAGIOS son expresiones de sabiduría. Han sido formulados por científicos, artistas, filósofos, religiosos, estadistas, humanistas y la plebe; éstos últimos son fruto de las experiencias en las penurias de la supervivencia. “El Primer Maestro”, título dado en China a Confucio, legó las siguientes: <<Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente>>; <<Cuando estamos ante personas dignas, debemos imitarlas. Cuando estamos frente a personas indignas, debemos mirarnos a nosotros mismos y corregir nuestros errores>>, y <<Donde hay justicia no hay pobreza>>. Lo paradójico es que, pese a su simplicidad, es difícil ponerlos en práctica.
ANTONIO, gran amigo quien pidió anonimato, me comunicó la difusión por una red social de una serie de sugerencias de lo que deberían cumplir los diputados. El texto, aclaró, supuestamente lo realizó COPARMEX. Las recomendaciones son verdaderas utopías para nuestra realidad política, pero como es válido soñar, transcribo dos: 1.- “El diputado será asalariado durante su mandato. Y no tendrá jubilación proveniente de su mandato”, y 6.- “El aguinaldo es un logro sindical propio de la clase obrera, por lo tanto deberá derogarse el aguinaldo a los diputados toda vez que no son trabajadores sino servidores públicos”. Una total ilusión, pero, ¿quién no desea fuese cierta?
MI AMIGO Mario Ortiz Luna, quien ha practicado varias disciplinas deportivas, experto catador y buen jugador de dominó, preguntó si conocía la diferencia entre ricos y pobres (exceptuando la del conocimiento popular: comen suculentos manjares, tienen capacidad de comprar lujos y alargar sus vidas pagando los últimos adelantos en medicina). Declaré mi ignorancia. Él manifestó lo siguiente: <<Los ricos temen a los pobres porque podrían, como ha sucedido en sociedades del pasado, quitarles sus privilegios. Los pobres tienen miedo a los ricos porque su codicia les arrebata comida, salud, educación y hasta la vida>>. Por supuesto Mario tiene razón. Y las muertes pueden considerarse genocidio lento, que aumentan con la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres. El capitalismo salvaje puede equipararse al quinto jinete del Apocalipsis, el cual representaría en conjunto a Los Cuatro Jinetes del último libro de la Biblia.
UNA creencia de los católicos expone a Satanás como demonio que confunde a los creyentes. Con su malévola y falaz lengua empuja a la gente a mundos irreales. La plebe ha hecho suya una leyenda oral la cual expone a los políticos como excelentes alumnos en el arte del engaño. Vale la pena recordar que en el Antiguo Testamento a la “esencia” maléfica se le denominaba Satán o Satanás y en el Nuevo Testamento Lucifer. Satanás es citado como culpable de la “caída” del hombre al convencer a Eva a comer fruto del árbol prohibido. Por ese motivo es llamado también “El Tentador”, pues sedujo a la primera mujer engañándola de que “podría ser igual a Dios”. La alegoría de un demonio capaz de influir en los humanos y hacerlos perder el paraíso es la razón por la cual se equipara a los políticos con al Diablo.
LA DISCIPLINA puede conformar una vida moral y ética. El Dhammapada (Afirmaciones de Principios), compendio de las enseñanzas de Buda, en la estrofa octava del capítulo XIII, estipula: <<Los deseos no se satisfacen, ni siquiera con una lluvia de dinero. Sabio es el que sabe que los deseos son dolorosos y traen pocas alegrías>>. Esto significa que los deseos son dolorosos en el sentido de que un estado permanente de gratificación sensual es biológicamente imposible y, por ello, es doloroso exagerar la gratificación de los deseos hasta el punto de convertirla en un fin en sí.

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