Ilusiones

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

RETÓRICA. En una plática sobre política, en la cual cada quien afirmaba tener la razón, un participante preguntó por qué en México perdían los buenos si eran más que los malos. El propio inquisidor explicó: “Porque los malos tienen dinero para comprar armas, conciencias o votos. Los buenos nomás tienen capacidad de lamentarse”.
MONOPÓLICO. A Estados Unidos de Norteamérica se le conoce mucho tiempo atrás como “policía del mundo”. En ese papel auto-adjudicado -cuyo objetivo es aprovecharse de naciones poseedoras de riquezas naturales-, se erige como “defensor de la libertad”. Hace propia la capacidad de decidir quién tiene o no la razón en las disputas de distintos países en el mundo. No tiene amigos, solamente enemigos. Y en la carrera por la supremacía nuclear ha impuesto a Corea del Norte sanciones económicas. Pero Norcorea no es Cuba, Venezuela u otro país en desarrollo. En pasado no lejano, el presidente del país asiático desafió a Donald Trump respondiendo duramente a sus amenazas. La primera “guerra fría” se registró entre 1940 y 1980. La actual segunda “guerra fría” es más peligrosa, no sólo por el belicismo insensato de Donald Trump, sino por el número de países involucrados.
DICTERIOS. Las ofensas verbales son parte de la lucha por el poder político. La política mexicana no sería ni mexicana ni política sin ultrajes y humillaciones. Andrés Manuel López Obrador es de los más agredidos. Sus oponentes son más poderosos económicamente. Él afirma no haber perdido en las urnas en las dos elecciones presidenciales pasadas. Para la elección del 2018 aparentemente tiene más adeptos que en el pasado. Los nuevos partidarios pertenecen a la clase media. La decisión de apoyarlo parece proceder del convencimiento de sus planteamientos y la decepción por los resultados negativos de gobiernos anteriores. Frase de moda: si Usted no vota, no espere un gobierno interesado en el bienestar social.
METAMORFOSIS. La forma jurídica “fuero constitucional”, de pésima fama por la impunidad otorgada a la delincuencia política, ya no existe. En 2013 se reformó el artículo 61 constitucional y cambió a “inmunidad constitucional”. El blog RED POLÍTICA se difunde la nueva concepción: “entendida ésta como un instrumento jurídico que la Constitución otorga a los legisladores en función de su ejercicio, con el único afán de consolidar la función legislativa”. A lo anterior se añade que “los diputados y senadores son inviolables por las opiniones que manifiesten durante el tiempo que desempeñen sus cargos, y jamás podrán ser reconvenidos, procesados ni juzgados por ellas”. Además, las modificaciones al artículo constitucional “permitirán que los servidores públicos puedan ser sujetos de proceso penal, sin ser privados de su libertad durante el tiempo que ejerzan su cargo”. La lista de los “servidores públicos” es larga. En ella están diputados y senadores del Congreso de la Unión; ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral; el consejero Presidente y los consejeros electorales del Consejo General del Instituto Federal Electoral. Se incluyen a gobernadores, diputados locales y muchos otros servidores públicos. Leyes existen, y muchas. La cuestión es que o no se aplican o es tergiversado su propósito. Así, un precepto es manipulado para proteger a quienes quebrantan la ley cuando detentan un cargo público.

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