Espejismos Laguneros

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

APLICAR la justicia es difícil en todos los países. El problema es mayor al tratar de enjuiciar a los ricos. La impunidad procreada por la corrupción es más poderosa que el derecho, la ley o la justicia.

Este trance obstaculiza la vida democrática. Y se manifiesta con una regularidad que causa frustración y enojo cuando se trata de castigar los delitos de los “servidores públicos”. Invariablemente salen libres.

El poder político o económico rompe la balanza de la ley, pues con el mismo botín de sus pillerías los acusados corrompen a los jueces. Y las denuncias en su contra son desechadas con artimañas legaloides.

Así, el antiguo pensamiento susurrado en los pasillos de los juzgados se hace verdad cada día: “El dinero está por sobre la ley”.

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