El pirómano de Japón lo hizo porque el estudio de animación le había «plagiado una novela»

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(AGENCIAS)

19 de Julio de 2019.- El sospechoso de haber incendiado una de las sedes de la famosa productora de anime Kyoto Animation asumió la responsabilidad del suceso que costó la vida a 33 personas argumentando que la citada empresa le había plagiado una de sus novelas, según explicaron fuentes de la investigación a los medios locales.

El personaje apareció herido y envuelto en llamas frente al domicilio de una vecina, que tuvo que apagar con una manguera las llamas que consumían su ropa.

«Pensé que era una víctima y parece que podría ser el atacante. Parecía totalmente ido y muy enfadado, gritaba que le habían plagiado. Decía: me han robado mi idea», aclaró la mujer.

«Estaba descalzo y cubierto de sangre, y había perdido la piel de los brazos por las quemaduras. Su pelo también estaba chamuscado. Vestía una camiseta y unos vaqueros, pero su ropa estaba ardiendo», añadió la misma testigo.

El individuo, que fue identificado como Shinji Aoba, de 41 años, permanece ingresado en un hospital, donde se recupera de las graves quemaduras que sufrió durante el trágico incidente.

Según el diario Mainichi Shimbun, Aoba vivía en Tokio, donde ya había había protagonizado en el pasado otros altercados que provocaron que fuera internado en un centro de rehabilitación.

Otro periódico afirmó que el pasado domingo, Aoba se enfrentó a uno de sus vecinos que acudió a su casa para quejarse del ruido que hacía. Esa misma persona declaró al periodista que el sospechoso le zarandeó por el cuello gritándole «¡te voy a matar!¡No lo aguanto más!».

La policía sospecha que Aoba planeó cuidadosamente el ataque ya que en la escena del suceso encontraron dos contenedores cada uno de 20 litros de gasolina y una bolsa con varios cuchillos y un martillo.

El mismo jueves una persona cuya descripción concuerda con la de Aoba -que se trasladó en tren desde Tokio- adquirió los 40 litros de combustible en una gasolinera cercana a los estudios de anime.

El acusado entró en las instalaciones de Kyoto Animation en torno a las 10:30 de la mañana, roció una parte de ellas de combustible y le prendió fuego mientras gritaba: «Tú mueres».

Los bomberos tuvieron que movilizar más de 30 vehículos y tardaron cerca de cinco horas en controlar las llamas.

«FUE COMO SI ESTUVIERA MIRANDO AL INFIERNO»
El trágico balance hace que este sea el suceso de su tipo más mortífero que se registra en la nación asiática desde el que sufrió el distrito de Kabukicho en Tokio en 2001, donde se contabilizaron 44 muertos.

Lo ocurrido ha provocado una auténtica conmoción en un país poco habituado a este tipo de crímenes. Los vecinos del lugar aseguraron que toda la estructura se convirtió en una enorme pira con una rapidez vertiginosa.

«Parecía como si estuviera mirando al infierno», señaló una mujer citada por los periódicos capitalinos. Otra dijo que había visto como una de las víctimas llegó a saltar desde la segunda planta para intentar escapar de las llamas pero nadie pudo acercarse a ayudarle dada la amplitud del incendio.

«Había personas con quemaduras graves que lloraban de forma incontrolable, completamente aturdidas», agregó.

Fundada en 1981 por Yoko Hatta y su esposo, Hideaki Hatta, Kyoto Anime es una de las escasas compañías de este género que no están instaladas en Tokio, el principal centro de producción de estos conocidos dibujos animados.

La compañía afectada ha producido series muy populares en el país, incluidos títulos como «K-On!», «Estrella afortunada» o «La melancolía de Haruhi Suzumiya», que recrean la vida cotidiana de jóvenes estudiantes.

LA EMPRESA HABÍA RECIBIDO AMENAZAS DE MUERTE
Hideaki Hatta afirmó que la empresa había recibido «amenazas de «muerte anónimas» a través del email y que él mismo había respondido a esos mensajes de forma «sincera».

«¿Por qué han tenido que recurrir a tal violencia?», inquirió el presidente de los conocidos estudios. Hatta reconoció que en esos mensajes aparecía la misma expresión, «tu mueres».

La industria del «anime» en Japón agrupa a casi medio millar de firmas especializadas en todo el país, genera más de 19.000 millones de dólares anuales y ha creado generaciones de devotos que siguen los episodios de sus héroes como si de una religión se tratara.

La tragedia de Kioto amenaza con asestar un severo golpe a este sector ya que se supone que muchas de las víctimas formaban parte del equipo de producción de la compañía.

«Es más que probable que muchas de las mejores manos del anime nacional estén muertos», dijo Yuichi Maeda, un experto en este tipo de creaciones.

El mismo patrón de Apple, Tim Cook, dedicó un tuit a la productora japonesa cuyos «artistas más talentosos y soñadores han repartido la felicidad por todo el mundo y a varias generaciones con sus obras maestras».

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