El exceso de tareas escolares en tiempos de pandemia

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Barcelona 01 04 2016 Pau y Unai alumnos de quinto de primaria haciendo los deberes de la escuela FOTO FERRAN NADEU

POR: Roberto Vázquez Sosa

Si somos capaces de entender a la educación como un proceso social, entonces seremos capaces de observarla como un sistema intencional, y es evidente que el proceso educativo es un proceso social, debido a que dentro de una escuela ocurren una serie de interacciones entre individuos que ocupan y ocuparán distintos roles dentro de la sociedad, pero ¿están realmente enfocados los docentes al desarrollo de entes sociales capaces de transformar un país?.

El mundo se enfrenta actualmente a una pandemia por coronavirus, misma que inició en China y hoy afecta a la mayor parte de los países del mundo, y aunque los gobiernos están promoviendo estrategias para hacerle frente a esta pandemia, deberíamos preguntarnos, ¿Qué tan efectivas son las estrategias que se están llevando a cabo?. Una de las estrategias que México está llevando a cabo es la de continuar la educación desde un nuevo ámbito, un ámbito más cibernético, pero con profesores no capacitados para este tipo de ambientes y con estudiantes no adaptados a este tipo de estudios, ¿hasta dónde podemos llegar?.

La educación como un proceso de construcción social.

Si comprendemos a la educación como la formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen, comprenderemos que existen dos tipos de procesos educativos: uno que es espontáneo, inconsciente, asistemático y funcional, y otro más que es voluntario, consciente sistemático e intencional.

La línea que divide ambos procesos, pende del ámbito de control del educador sobre el educando y sobre la acción que ejerce sobre él. La pedagogía no puede, analíticamente apresar el proceso educativo espontáneo, porque radicalmente es objeto de otras ciencias positivas de la educación.

El proceso educativo evidentemente es también social, ello permite que la interacción entre los individuos fortalezca los aprendizajes, se reiteren los intereses y se busque un fin común; por lo que como un proceso de transformación, debe ser intencional y consciente, con un sentido determinado.

Actualmente los procesos educativos están tomando rumbos para los que no estábamos preparados como sociedades, estamos tomando nuevas rutas hacia la obtención de conocimientos y hacia el desarrollo de habilidades, sin embargo, quienes estamos inmersos en este proceso desde hace varios años, hemos sido formados desde un sistema educativo presencial, en el cual, podemos intercambiar ideas, opiniones y puntos de vista desde una perspectiva presencial, es decir, podemos vernos a los ojos y compartir momentos que hacen que estos conocimientos que estamos adquiriendo tomen un sentido especial para nuestras vidas, es decir, sean importantes e interesantes; y hasta cierto punto útiles.

La adquisición de conocimientos en la sociedad actual se ve ampliamente requerido, puesto que estamos en lo que se conoce como las sociedades del conocimiento, donde los saberes convergen desde diferentes puntos de vista y los conocimientos están al alcance de todos, con un simple click; aun así, seguimos llevando una educación como en el siglo pasado, en la que era necesario estar en grupos amplios, compartir todos en un mismo espacio y un profesor intentara hacernos pensar y adquirir conocimientos, como si nos estuvieran “llenando el cerebro” como llenar un tinaco de agua.

Hoy, en pleno año 2020, el mundo se ha visto envuelto en la aparición de una nueva enfermedad que se ha propagado a lo largo de todos los continentes, entre las distintas razas, tribus, lenguas y credos y nos ha obligado a aislarnos de esos grupos en los que todos los estudiantes movilizábamos los saberes.

Susana Distancia y “Aprende en casa»

A partir del mes de marzo, en México, se hizo un llamado general a la población a permanecer en casa y mantener la “sana distancia” para evitar una mayor propagación del virus que está quitando la vida a cientos de miles de personas en el mundo, a partir de esas fechas, hemos tenido que aprender a llevar a cabo una nueva estrategia de estudio y aprendizaje, una a la cual no estábamos acostumbrados y para que la sociedad no estaba preparada por las desigualdades que existen entre los distintos grupos sociales.

Mientras hace algunos meses atrás utilizábamos el internet como medio de comunicación, diversión y muy pocas veces de investigación, hoy se ha convertido en la herramienta a la que todos debemos acudir para adquirir nuevos conocimientos, para desarrollar habilidades, aptitudes y frente a la cual debemos tomar una nueva actitud; sin embargo, para muchos estudiantes esto se ha convertido en un completo desastre, puesto que lejos de ser la herramienta que nos brindaba ayuda y fortalecía nuestros conocimientos, ha empezado a ser la única forma de comunicación que los profesores han encontrado para cargar de trabajo a los estudiantes.

Hoy, podemos apreciar estudiantes que desde las 7 de la mañana están sentados frente a la computadora, Tablet o teléfono celular, estudiantes que dan las 10 de la noche, 11 o más tarde y siguen en estos equipos, que lejos de apoyarles, les están causando un estrés inminente e innecesario.

Cualquier persona, interesada en el tema, podrá darse cuenta que no todos aprendemos de la misma forma, ni al mismo ritmo, que algunos requerimos ciertas actividades específicas y que no podremos comparar la forma en que uno y otro están aprendiendo. Así como no podemos juzgar a un pez por la habilidad de trepar a un árbol, tampoco podemos juzgar a un estudiante por la forma en que no le interesan ciertas herramientas; sin embargo, podemos observar que, las escuelas se han olvidado de ello y de manera generalizada envían cuestionarios, preguntas, videos y actividades que a veces son incomprensibles para el estudiante que requiere alguna otra herramienta, sin embargo, tal pareciera que a muchos profesores lo único que les importa es abarcar la totalidad de sus temarios, sin importar qué tanto aprendieron sus estudiantes; y, más allá de los profesores, tal pareciera que a las autoridades educativas sólo les importan las estadísticas y las cifras que presentan a un grupo de personas, que lo que realmente importa, en este caso, el desarrollo integral de los estudiantes.

Si observamos a nuestro rededor, podremos observar a cientos de estudiantes frustrados, estresados y sin interés alguno por el “aprendizaje en casa” porque desde una perspectiva muy social están “cumpliendo la meta de estudiar” aunque esto se convierta en una falacia o en una mera representación “espectacular”; entendido espectacular como proveniente del espectáculo, observamos que el “aprendizaje en casa” es un mero espectáculo para que los líderes políticos digan finalmente que cumplieron con programas de estudio y que los estudiantes estuvieron aprendiendo, aunque la realidad sea otra.

El exceso de tareas escolares y el estrés que nos ocasiona

Después de todo este proceso que ya hemos analizado, podemos observar entonces que a muchos de nosotros, como estudiantes, lejos de beneficiarnos la estrategia que se está implementando, nos están generando un estrés y frustración porque por más que nos esforzamos y tratamos de avanzar, hay muchas dudas que se están quedando.

Si de forma natural, cuando estamos en grupos nos quedamos con dudas que no le hacemos llegar al profesor y que en ocasiones son nuestros compañeros de clase quienes nos las aclaran, ¿Cómo estaremos quedando ahora que ni siquiera podemos tener el contacto con los compañeros de clase?. Queda a la reflexión de cada profesor cuánto están pidiendo a los estudiantes. Ojo, no digo que no deban dejarnos actividades, pero sí digo que deberían mesurar los mismos, medirse al momento de encargar tareas para una asignatura, tomen en cuenta que no tenemos una sola materia, tenemos varias y cada una nos genera un diferente nivel de interés.

En conclusión

La estrategia que podrá funcionar para algunos, no lo hará para todos y para muchos de nosotros será solamente un exceso de tareas e información no asimilada ni comprendida y por lo tanto, lejos de dejarnos un aprendizaje, estará dejándonos una frustración y un montón de ideas erróneas en la cabeza que después, ustedes mismos, profesores, deberán corregir.

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