El delito de aborto no debe derogarse

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POR: Fernando Rangel de León

En 5 años el Congreso de Coahuila, por tercera vez analizará la reforma al Código Penal, para aumentar los casos de no penalización del aborto. Por otro lado, en el marco del 65 aniversario del voto a las mujeres en el INE, el Presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, anunció que presentará una iniciativa de ley que amplía los derechos de las mujeres, a nivel federal; entre los que se encuentra el aborto.

Cuando la ley quiere proteger al máximo un bien o valor, entonces crea un delito para castigar a quien atente contra él, y así tenemos que para cuidar la vida, creó el homicidio; para proteger la libertad personal, creó el secuestro; para cuidar la violación, creó la libertad sexual; para proteger el patrimonio, creó el robo; etcétera.

Así, para proteger al ser humano desde su concepción, el legislativo creó el delito de aborto, que a fines del siglo XIX y principios del XX, consistía en la muerte del producto
de la concepción en cualquier momento de la preñez, y no era punible por imprudencia de
la embarazada o el embarazo era resultado de una violación o la mujer y el producto corrían peligro de muerte; siendo castigado fuera de esos casos, con penas de prisión y multa a la mujer, al médico, al partero, a las comadronas y a los enfermeros, que lo practicaran.

Los factores socioeconómicos, políticos, culturales, los movimientos defensores de las mujeres, los estudios de los ginecólogos obstetras, la doctrina de los penalistas y la jurisprudencia, influyeron para aumentar los casos en que el aborto no es punible cuando el embrión tiene malformaciones genéticas o congénitas o el embarazo es por inseminación o implantación indebidas; hasta llegar a que puede practicarse dentro de las 12 semanas del embarazo; que ya está contemplado en el Código Penal de Ciudad de México; teniéndose que practicar en los hospitales públicos con especialización en abortos, de acuerdo con la Ley General de Salud, y solo con la autorización del Ministerio Público.

Lo que en el fondo se quiere, sin saberlo, con la llamada legalización (autorización) o despenalización (quitarle la pena al delito), es que desaparezca el delito de aborto; lo que dejaría en un total estado de indefensión al ser concebido; quien también tiene derechos humanos, que el Estado debe proteger; porque el aborto no solo es un delito, es un problema de educación y de salud pública, que debe atenderse desde el hogar antes de que la mujer empiece su actividad reproductora; con moral, religión, convencionalismos sociales y sobre todo con la enseñanza a la niña y a la adolescente de que sus relaciones sexuales las realice con la máxima responsabilidad porque van a traer consecuencias
de la mayor trascendencia, como es el de dar vida, como un instrumento del Creador,
llámesele como se le llame.

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