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El contagio de López Obrador cayó “como anillo al dedo”

POR: Irma Bolívar Ayala

Tiempo de incertidumbre, de dolor y de muerte. La pandemia de la Covid-19 es uno de los acontecimientos más terribles ocurridos en las últimas décadas, a nivel mundial. Con poco más de un año que empezó a cobrar las primeras víctimas ya suman 106 millones de contagios y a la fecha van poco más de 2 millones 300 mil personas fallecidas por el SARS-CoV-2 virus causante del nuevo coronavirus. Millones de empleos perdidos. La economía global sufre la peor caída en más de 7 décadas.

Es cierto, a todos tomó por sorpresa. Un virus desconocido. La comunidad científica no tenía idea cómo combatirlo, mientras aumentaba el número de casos y muertes en los 5 continentes. Después de ensayo y error en un tiempo récord apareció la vacuna, una esperanza de luz ante la temible oscuridad. El desafío, fabricar y distribuir las dosis suficientes para vacunar a miles de millones de personas en el mundo y así lograr la inmunidad de rebaño.

Los millones de contagios puso en evidencia al Sistema de Salud Pública de la mayoría de los países, al verse rebasados ante la necesidad hospitalaria de miles de enfermos que requieren una cama de terapia intensiva. La pandemia evidenció la vulnerabilidad de Estados Unidad, la primera potencia mundial que hasta el momento suma el mayor número de contagios y de muertes.

Las políticas públicas para frenar los contagios han fallado en las naciones, incluso algunos de sus gobernantes manifestaron su desdén ante el virus, provocando que hoy día muchas personas en el planeta sigan predicando que la pandemia es un acto de conspiración para amedrentar a la población.

Hay que voltear a ver quién lo está haciendo bien. Australia es ejemplo a seguir por su forma de encarar el mortal virus. El rastreo y seguimientos de casos activos, el confinamiento social y el cierre de sus fronteras ha sido la clave. Se puede decir, que sus habitantes están llevando una vida normal.

El contagio del presidente de México, Andrés Manuel López Obrados cayó a los mexicanos “como anillo al dedo”, no por desearle mala salud, sino con la esperanza de que gire su atención en los miles de muertos que está dejando la pandemia y se atreva a mejorar el sistema de salud y hospitalario de la nación, van casi 2 millones de contagios y más de 168 mil muertes y contando. Que tome con seriedad la pandemia, que utilice cubrebocas –aunque ya dijo que no- y tome sana distancia, que se dé cuenta, es el ejemplo de millones de compatriotas.

Es cierto que el nuevo coronavirus representa un desafío para todos, autoridades y sociedad civil, hasta ahora, la peor parte la carga la población que sufre la pérdida de sus

seres queridos. Para que esto funcione y funcione bien, tiene que partir de políticas públicas efectivas, de lo contrario la pandemia seguirá cobrando vidas humanas.

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