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Ejército de Birmania agrede a médicos que atienden a manifestantes heridos

(AGENCIAS) 06 de julio de 2021.- La junta militar de Birmania (Myanmar) ha ordenado la detención de 400 médicos y 180 enfermeros, a quienes acusa de apoyar y participar en un movimiento de “desobediencia civil” que comenzó en febrero pasado.

En Birmania, los militares golpistas están en guerra con los servicios de salud, incluidos los médicos, firmes opositores al gobierno militar que asumió en febrero.

Al menos 157 trabajadores de la salud fueron detenidos, 32 resultaron heridos y 12 murieron desde el 1 de febrero, fecha del golpe militar, de acuerdo con Insecurity Insight, organización que estudia conflictos en todo el mundo.

Las fuerzas de seguridad detienen, atacan y matan al personal médico, que cataloga como enemigo del estado. Los médicos deben trabajar en la clandestinidad en medio de la pandemia del coronavirus y el frágil sistema de salud del país está desmoronándose.

Los médicos dicen que estos ataques violan las leyes internacionales, que prohíben reprimir al personal médico y los pacientes o negarle atención por sus creencias políticas.

“En otros países, los médicos están seguros. Son una excepción. Aquí no hay excepciones”, dijo el doctor Nay Lin Tun, médico general que está escondido desde febrero y trabaja en forma clandestina.

“La junta reprime todo el sistema de salud como si fuera un enemigo de guerra”, afirmó un médico de Yangon que pasó a la clandestinidad hace meses y cuyos colegas en una clínica clandestina fueron detenidos en una redada. “Creemos que atender a los pacientes, cumplir nuestra tarea humanitaria, es una obligación moral. No pensé que seríamos acusados de delincuentes”.

El sufrimiento causado por el golpe en esta nación de 54 millones de habitantes parece no tener fin. Las fuerzas de seguridad mataron a al menos 890 personas, incluida una niña de seis años que recibió un balazo en el estómago, según la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos, que está pendiente de los arrestos y las muertes en Birmania.

Hay unas 5 mil 100 personas detenidas y miles han desaparecido. Los militares y la policía entregan cadáveres mutilados a sus familiares como una forma de generar miedo.

Entre tanta atrocidad, los ataques de los militares a los médicos han generado enorme resentimiento. Birmania (Myanmar) es hoy uno de los países más peligrosos para el ejercicio de la medicina. Este año hubo 240 ataques, casi la mitad de los 508 registrados por la Organización Mundial de la Salud.

“Esta es gente que defiende una causa justa y resiste décadas de abusos a los derechos humanos en Birmania”, expresó Raha Wala, de Médicos por los Derechos Humanos, una organización con sede en Estados Unidos. “Los tatmadaw están decididos a usar cualquier medio necesario para cercenar sus derechos y libertades”, agregó, usando el nombre con que se conoce a los militares.

Los médicos están en la mira de los militares porque son muy respetados y están bien organizados. Días después de que los militares derrocasen al gobierno, incluida la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, los médicos de los centros de salud de los militares se declararon en huelga.

Los militares respondieron golpeando al personal médico y robando insumos. Fuerzas de seguridad ocuparon al menos 51 hospitales desde el golpe, según Insecurity Insight, Médicos por los Derechos Humanos y el Centro Johns Hopkins para la Salud Pública y los Derechos Humanos.

Un portavoz militar respondió a preguntas de la Associated Press enviando un artículo en el que se atribuyen los problemas del país a un supuesto fraude electoral. El partido de Suu Kyi ganó en forma aplastante las elecciones de noviembre y observadores independientes no detectaron mayores problemas con la votación.

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