Dicen en las Calles…

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

TRIUNFO. De realizarse en estos días la elección a presidente de la Repúbli- ca, Andrés Manuel López Obrador ganaría fácilmente. Sin embargo, el uno de julio enfrentará a la poderosa maquinaria del partido oficial. ¿Seguirán los po- bres apoyando a López Obrador? Es posible. Los “olvidados” parecen hartos del abuso de poder, la corrupción y la impunidad. Las encuestas de intención del voto dejan a Ricardo Anaya (apoyado por el PAN, PRD y Movimiento Ciuda- dano), en segundo lugar, en tercero a José Antonio Meade (respaldado por PRI, PVM y Nueva Alianza). AMLO (con Morena, PT y PES) aventaja a sus oponentes. Sus detractores niegan pueda cumplir las promesas que hace de llegar al po- der. Él afirma es suficiente terminar con el despilfarro, como lo son salarios estratosféricos a funcionarios de alto nivel, pensiones a ex presidentes (5 millo- nes de pesos mensuales), venta de aviones y helicópteros, no comprar gasoli- na en el extranjero (gran negocio de la cúpula gubernamental), y otros más. Esto aportaría dinero suficiente para comenzar la anhelada justicia social para los mexicanos. INCREÍBLE. Nuestro avión, perdón, el de Enrique Peña Nieto, costó 7 mil mi- llones de pesos. Si no fuera porque el salario mínimo es de $88.36 diarios, los mexicanos creerían vivir en un país del primer mundo. PARADOJA. México está entre los primeros lugares de países corruptos. Pero la estadística no establece que la mayor descomposición está en la política. De cualquier manera, es imprescindible reconocer esta degradación ha contamina- do a la sociedad. Sin embargo, esta ignominiosa práctica consuetudinaria es gubernamental, y afecta a miserables, pobres y clase media. En la historia de México, tal vez el mayor nivel de perversión se registra en la época actual. Anta- ño, gobernantes y funcionarios públicos manifestaron codicia. Sin embargo, rea- lizaron obras de beneficio social y crearon instituciones como el Seguro Social, ISSSTE, Secretaría de Salud, PEMEX, CFE, FERROMEX, Secretaría de Educa- ción y muchas más. Pero a partir de la década de los ochentas aumentó la corrupción. Se intensificó a finales del siglo pasado, al igual que el declive de las paraestatales. Hizo su aparición el saqueo y la renta de esas empresas a la iniciativa privada. El saqueo sin precedentes al patrimonio nacional dejó en la miseria a más del 50 por ciento de la población. Tal como lo estuvo durante la Colonia; en la época en que Benito Juárez combatió la plutocracia, al igual que durante el porfiriato. Malas noticias. Esa nefasta clase de políticos no desapare- cerá hasta acabar con el “Cuerno de la abundancia”. EXCESOS. La siguiente anécdota la refirió un amigo que prefirió el anonima- to: En una reunión, realizada en un sitio para olvidar viejos amores; ingratas que desdeñan sus votos de amor o soportar el incumplimiento de promesas de can- didatos, uno de los miembros de la cofradía “Adoradores de Baco”, alzó su copa y exclamó con airado acento: “Por ellos, por los estultos ¡ejem, ejem!, perdón, por los políticos que olvidan sus ofrecimientos cuando suplicaban votos”. Otro convidado repuso, en referencia a los funcionarios públicos: “Si es necesario alimentar a una familia, es imprescindible trabajar. Entonces, ¿cómo sostienen los políticos a sus familias?”. Nadie respondió a la interrogante. De entre el fragoroso silencio se oyó alardear a un parroquiano joven, quien dice ser inte- lectual: “¡Mon Dieu! Cuán poco saben los mexicanos. Los políticos, como el dinero, nunca están cerca cuando se les necesita”. “¡Ay güey!, ¿qué dijo este güey? No le entendí ni madres”, exclamó sorprendido y admirado otro briago. Le cayeron referencias maternas por su ignorancia sobre modernos presiden- tes mexicanos, aseguró el relator.

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