Dicen en las Calles

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

HISTORIA. Ignoro desde cuándo entre los pobres cambió la definición de “político” por otras poco amables. Se consideraba político a la persona que gobernaba o aspiraba tener un trabajo en el gobierno. Era diligente y cuidadoso con su imagen pública. La deshonestidad era vergonzosa y la escondían. Por otro lado, la ignorancia y el desinterés de la sociedad por la política eran comunes. De vez en cuando se conocía la opulencia de un político. De ahí la frase “Riqueza de origen inexplicable” y se hacían juegos de palabras con otra: “Mujer de reputación dudosa”. Luego sus métodos fueron descarados y a la actividad de los políticos se le denominó politiquería. Ahora “político” se traduce como: “Un hijo de la chingada tan ladrón que es capaz de robar a su pin… ma…”. (Todas las palabras utilizadas pueden encontrarse en el Diccionario del Español Mexicano).

PEDIGÜEÑOS. Perdieron la brújula de la ética de su profesión. Muchos propietarios de los medios de comunicación y sus “estrellas” ganaban mucho

dinero. Durante decenas de años recibieron miles de millones de pesos. Con la llegada del actual gobierno, acabó el caudal que los hizo vivir como reyes y los dueños de medios y a sus “figuras” son sus implacables enemigos. Ahora esparcen discordia y odio contra el Gobierno federal. Su animadversión, encono y resentimiento no les permite ver el rechazo del pueblo. ¡Suerte, pedigüeños!

EL MAL periodismo siempre ha existido. En tiempos de don Benito Juárez, había periódicos donde se pedía traer de Europa un rey a gobernar. Esta petición la propusieron y exigían los conservadores. En esos días aciagos para la soberanía nacional, hubo prensa y periodistas que defendían y daban cuenta de la persecución contra “El Benemérito de las Américas”. Ahora los conservadores saben de la importancia de los medios de comunicación masiva para moldear el carácter de las personas y manipularlas. El decadente periodismo actual da voz a los enemigos de Andrés Manuel López Obrador. Ahora no piden un rey, pero gritan necesitar extranjeros en el gobierno. Algunos gobernadores, cuyo nacionalismo debería estar a toda

prueba (Chihuahua, Tamaulipas y Baja California), quieren ser anexados a Estados Unidos de Norteamérica o que venga el ejército yanqui. Y gran parte del periodismo nacional está con esos conservadores. AMLO defiende como patriota la no intervención y como Juárez, pide respeto para su México, el México de los pobres que tienen esperanza de mejorar sus condiciones de vida.

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