Dicen en las Calles…

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

DESIGUALDAD. Los agentes policíacos de Torreón ganarán 11 mil 500 pesos mensuales. Un policía está expuesto a perder la vida en su labor de cuidar el orden social. En tanto, un diputado federal gana mucho, casi sin trabajar, en muchas ocasiones en total ignorancia de cuáles son sus obligaciones como representante del pueblo. Percibe al mes, incluidas jugosas prestaciones, casi 148 mil pesos. Una gran diferencia con los agentes del orden. Los “levanta dedos”, como se les motejó décadas atrás porque sólo hacen eso para sancionar iniciativas de ley enviadas por el ejecutivo, se defienden aduciendo su trabajo
es intelectual ¿? La plebe dice que tienen maestría en hibernación. En lenguaje coloquial significa que son “muy huevones”. Dicen que el pueblo no se equivoca. ¿Usted qué piensa?
¿POR QUÉ? Un cachibolista de Ciudad Lerdo expuso su inconformidad de que algunos medios de comunicación, en las noticias que difunden, dejan fuera muchos datos. Dieron como ejemplo la noticia de un padre de familia que, con su hija de tres años, cayó de un autobús del servicio urbano del autotransporte en Torreón. Sin embargo, no se aportaron datos de la línea, la identidad del accidentado, tampoco del chofer ni del vehículo, el cual no fue detenido por las autoridades. En contra, un diario dio el nombre de la dueña de un servicio de autolavado y la dirección donde se encuentra. La mujer negó dar servicio a una
camioneta de Fuerza Coahuila. Adujo la mala fama de los agentes de la corporación. El periódico hasta citó el artículo58 de la Ley Federal del Consumidor, además de dar el número de teléfono de la PROFECO y la manera de presentar una queja. Servido estimado lerdense. De nada.

GUERRA. Un antiguo adagio dice: “La política es la antesala de la guerra”. ¿Incluye las etapas electoreras? La respuesta general es afirmativa, sin importar si es de un lector esporádico o ve y escucha los noticiarios de televisión y radio. La explicación es simple: la politiquería deja mucho dinero a los partidos políticos, a los candidatos a cargos públicos y a quienes apoyan a organismos políticos y siguen como rémoras a los aspirantes. Muchos viven cómodamente de las marrullerías de los politransas y éstos se vuelven multimillonarios en poco tiempo. Entonces, pues sí, definitivamente hasta en las precampañas se registra una guerra, tan sucia como un mar de heces fecales. El grito es “Todos contra todos” y no importa ahogarse en la inmundicia si se obtiene el triunfo. Son pocos, quienes pretenden ganar limpiamente, pero las excepciones son mínimas.

DESERCIÓN. Lo ciudadanía con su incuria han permitido hacer y deshacer a su antojo a los políticos. Nada les impide enriquecerse desvergonzadamente, pues la impunidad, primordial en la corrupción, es algo común. Abstenerse de sufragar es el peor error que pueda cometer el pueblo. Por esa misma apatía hacia el quehacer de los gobernantes, éstos abandonan los cargos obtenidos por elección. Su objetivo es posicionarse en puestos con mayor influencia y capacidad de acumular ilícitamente cientos de millones de pesos. Debería legislarse una ley que obligue a los gobernantes electos a cumplir en el cargo
hasta terminar su período. Al renunciar, traicionan la confianza que los votantes depositaron en ellos.

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