Dicen en las Calles…

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

BLASFEMIA. Sería inconcebible que el gobierno tratara de corregir la abusiva sobreexplotación del agua del subsuelo. Los monopolios de la industria lechera protestarían por el atentado contra el ganado vacuno. En la India se respeta a las vacas porque son fuente de fertilizante en un país agrícola. Sin embargo, disminuir los hatos de bovinos o sembrar menos alfalfa en la región afectaría a las exageradas utilidades de los dueños de establos que se han apropiado del agua. El agua es un bien común que debería destinarse al beneficio del público. Pero en el capitalismo salvaje importa más la utilidad del inversionista que cualquier derecho humano. Existe cierto parecido en la actitud de los lecheros y la de Caín después de asesinar a Abel: “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”

¿DEMAGOGIA? En un canal televisivo oficial ¿el judicial o del congreso?, funcionarios de Semarnat informaron que la producción agropecuaria en México es autosuficiente. Y no sólo eso, en algunos productos hay sobreproducción y se exportan. Los

miserables y quienes ganan salario mínimo, el cual es tan bajo que no alcanza para llevar suficiente comida alimento para su familia, se preguntan si la producción agropecuaria es autosuficiente, ¿por qué la mayoría de los productos de la canasta básica tienen precios prohibitivos? El salario mínimo es menor a cien pesos por ocho horas de trabajo. Sin embargo, un litro de leche cuesta casi 20 pesos. Con el frijol, el huevo, las tortillas, el tomate, el chile y la cebolla se acaba el sueldo diario. Y la renta, educación, electricidad, gas, agua, ropa, útiles escolares y el esparcimiento ¿con que se paga? Y las buenas conciencias se preguntan porque hay prostitución femenina y masculina entre niñas, niños y amas de casa.

APLAUSOS. Reconocimiento para las autoridades gubernamentales al no permitir ni solapar abusos de funcionarios públicos. El Subsecretario de Gobierno del Estado en La Laguna, Manuel Ramos Carrillo, explicó el despido del administrador del teatro Dolores del Río, Carlos Burciaga, fue por quejas de malos tratos. Ramón González, director de la Casa de la Cultura Ernestina Gamboa, donde se alberga el teatro, está bajo indagatoria al no haber atendido ese

problema. Aprovechando la buena disposición de hacer bien las cosas, dicen debería investigarse el caso de una empleada de la Casa de la Cultura quien laboró casi treinta o más años en esa institución. Fue separada del cargo sin ninguna explicación, se le negó la pensión a la cual tenía derecho y se le regateó el pago de una indemnización ínfima. Esta persona sufre de cáncer. Lo más posible es que los altos mandos no hayan conocido de esta injusticia.

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