Dicen en las Calles…

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

VIOLENCIA. Las administraciones federales, estatales y municipales, así como los partidos políticos y grupúsculos que buscan ávidamente el poder, ya no solamente utilizan la mentira para lograr sus propósitos. En la actualidad recurren a la fuerza. La intimidación es el arma preferida de los políticos quienes tienen cargo. Iguales métodos aplican los correligionarios de los aspirantes a un puesto público. El saqueo de comercios en la Ciudad y en el Estado de México, dejó pérdidas de millones de pesos y encarcelados hasta el domingo pasado a 123 presuntos responsables de robo, lesiones y daños en bienes. En La Laguna, en Torreón, más de 400 familias invadieron terrenos en el Parque Industrial Mieleras. La IP denunció que pocas ganas se les han visto, tanto al Gobierno de Coahuila, como al Presidente municipal, para solventar el conflicto. Este es un ejemplo de lo que probablemente sufrirá la nación hasta el 4 de julio, día de elección presidencial y en varios estados y municipios.
MIEDO. Desde tiempos remotos, cuando los humanoides transformaron las herramientas de trabajo en armas, los gritos estentóreos, ademanes fieros y ruidos de todo tipo, el objetivo era atemorizar al enemigo. Esta práctica está tan vigente como cuando al homo sapiens le agradó la capacidad de mandar, aprovecharse, explotar a otros y hasta disponer de sus vidas a su antojo. El objetivo en esta etapa prelectoral es asustar a los votantes para que sufraguen por tal o cual candidato, o simplemente no acudan a las urnas el día de elegir Presidente de la República, gobernadores, presidentes municipales, senadores, diputados y otros aspirantes a cargos públicos.
ARROPADOS. Protegidos por las autoridades que deberían vigilar a los vehículos utilizados en el servicio de autotransporte público, y por autoridades municipales y del Estado, los conductores de camiones y taxis son un peligro para peatones y pasajeros. El viernes pasado Guadalupe Olivares, de 37 años de edad, quien llevaba en brazos a su hija de 3 años de edad, supuestamente “tropezó y cayó del camión” donde viajaba. El vehículo circulaba por el bulevar Alemán. El percance ocurrió poco después de las 11.00 horas, frente a la altura de la calle Torre de Pisa. El padre resultó con golpes contusos en diferentes partes del cuerpo. A la niña sólo se le apreciaron raspones leves. Supuestamente, Guadalupe Olivares pretendió bajar antes de que el autobús el autobús frenará totalmente. Esta versión pocos la creen. Dicen que el chofer, como es la pésima costumbre de una gran mayoría de conductores del transporte público, frenó intempestivamente y ocasionó el desequilibrio del pasajero, o bien, se detuvo y arrancó antes de que éste bajara totalmente. Para mayor duda, los agentes de la Dirección de Tránsito y Vialidad no detuvieron al vehículo.
REFLEXIÓN. Hace días, disfrutando con amigos de una bebida, escuché una parte de una canción de protesta de Facundo Cabral (eso fue lo que me dijeron), en una de cuyas estrofas dice: “¿Cuál miedo? No temo a nada. Sólo a los pendejos / porque son muchos, / y pueden elegir un presidente”. Comenté lo confianzudo del cantautor, pero varios afirmaron que trovaba para todos los latinoamericanos y del reproche sólo nos tocaba un poco.

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