Dicen en las Calles…

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

PROVECHO. Antes de obtener beneficios, es necesario cumplir con obligaciones responsabilidades. ¡¡¡Vote!!!
OPACIDAD. La oficina lagunera de la Comisión para la Protección Contra Riesgos Sanitarios del Estado de Durango (Coprised), al no dar los nombres de los municipios que reprobaron en el manejo de sus sistemas de distribución de agua potable incumple su función. Ángel Castillo Medellín, titular de la dependencia, no debería olvidar que su función es proteger la salud ciudadana y no encubrir deficiencias de los ediles. Si el problema es por agua impura es malo; si es por contaminación de arsénico resulta peor. La sociedad es primero. El “honor” de los funcionarios deben cuidarlo ellos.
INCAPACIDAD. Los locatarios del mercado Donato Guerra dicen no ven ganas en las autoridades municipales de arreglar los desperfectos del edificio. La cuestión no es de ganas. El ayuntamiento carece de dinero para aplicarlo en obras de rescate del centro de abastos. Su preocupación inmediata es el pago de la millonaria indemnización a ex trabajadores contratados por una edil panista y heredados a una administración priista, problema que hizo crisis en el trienio actual. Por cierto, la deuda será pagada por la ciudadanía. He ahí porque el pueblo detesta a los políticos. En sus embrollos de perjudicarse unos a otros el único quien paga los platos rotos es el pueblo.
COMPRENSIÓN. La Unidad Básica de Rehabilitación del DIF de Ciudad Lerdo, tiene una fisonomía más humanitaria. El presidente de la institución, Samir Rivera González, le dio este cariz al anunciar servicio gratuito a adultos de la tercera edad que requieran terapia en problemas del esqueleto óseo o muscular. Excelente que no pague la gente de escasos recursos económicos. A los hombres sabios (senectos), se les debe respeto, y si esta sociedad fuera ética, hasta amor.
INDECISIÓN. Cachiboleros lerdenses calificaron el mandato de Enrique Peña Nieto “de la rechin…” Otros propusieron calificarlo con un adjetivo menos peyorativo, como deficiente. Sus dos antecesores, añadieron, le heredaron buena parte del desastre en materia de inseguridad. Y dieron las siguientes cifras: Vicente Fox terminó su sexenio con 74 mil 577 homicidios dolosos. La de Felipe Calderón aumentó a 102 mil 859. Y Peña Nieto seis meses antes de abandonar Los Pinos tiene 109 mil 542. Por lógica, la más funesta administración -dijeron los exigentes-, es la de EPN. Yo, como el que accedió a la petición de los judíos de condenar a muerte a Jesucristo, me lavo las manos y que los lectores decidan quién es el “pior de los piores”.
INDAGATORIA. Un lector me pidió midiera la percepción pública sobre las palabras del ex presidente Adolfo López Mateos, pronunciadas el 27 de septiembre de 1960: “Les devuelvo la energía eléctrica, que es propiedad de la nación, pero no se confíen porque en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país entregarán de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros”. La respuesta más interesante fue una pregunta: ¿El ex presidente intuyó las privatizaciones que se intensificaron con Fox, Calderón y Peña Nieto?

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