Press "Enter" to skip to content

¡Cuando los hijos se van!…

Los hijos son el tesoro más bello que cualquier padre tiene, que valora, cuida y protege como la cosa más preciada sobre la tierra y jamás toma en cuenta que tarde o temprano los hijos crecen, que llega el momento que tendrán que tomar las riendas de su propia vida.

Claro, suele pasar que cuando llegan a la edad de la adultez de repente desean tomar el control de sus vidas y comienzan a tomar sus propias decisiones, a visualizar sus proyectos, a alcanzar sus metas, y van encaminándose a lo que desean tener en su vida, aunque tal vez en otra dirección diferente a la que tú pretendías o llegaste a imaginar.

¡Sí!, dicen que los hijos son el motor de nuestra vida, pero siempre llega el momento que cada uno de ellos arranca en otras direcciones y eso está bien, aunque a veces no es lo que deseas o lo que sencillamente soñaste; pero es de esperarse que en algún momento debes dejarlos actuar, permitirles cumplir sus propios sueños, de cometer sus propios errores, de asumir las consecuencias de cada uno de sus actos y sobre todo de aprender lecciones. Recuerden que cada cabeza es un mundo y aunque no siempre sean las decisiones correctas para ellos, siempre hay que darles la oportunidad de equivocarse y que sean responsables de su futuro.

La verdad de las cosas es que los hijos no se van, es que la vida se los lleva… Siempre llega ese momento en que ya no eres el centro y ya no tomas el control ni las decisiones sobre ellos, sino que pasas a ser un simple consejero, que es más que evidente que no siempre tomarán tus consejos, tal vez sólo fingirán escucharte y tomar lo que ellos creen correcto.

Te das cuenta que esos pequeños que estaban pegados a ti, ya crecieron y ya comenzaron a desarrollar su propio entorno, su personalidad, ya es otro amor el que buscan y se preparan para su propio nido formar, un camino de posibilidades se les abre y ellos desean explorarlo y aprender de sus experiencias buenas o malas.

Aunque los padres nunca dejemos de tener ese instinto de protección, en algún momento de la vida pasará, que los hijos deseen experimentar y controlar sus propias vidas, de desplegar sus alas y aprender por sí solos a volar.

Al principio es difícil para los padres aprender a soltar, te envuelven los sentimientos de tristeza, ansiedad, soledad; pero hay que darse cuenta que ellos deben seguir su propio camino y aprender a su propio ritmo, así que hay que tomar en cuenta que siempre llegará el momento en que los hijos se van y que pese a desacuerdos e inconvenientes, ya no está en nosotros como padres imponer nada, sino en dejarlos que comiencen por sí mismos a volar en otro lugar.

Los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de La Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

Be First to Comment

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: