Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

Existe la creencia de que somos capaces de amar. En el diario vivir no pasa día sin que se mencione este concepto abstracto. Se cree es fácil amar, pero nunca se reflexiona sobre las dificultades que existen para experimentarlo. Otra creencia equivocada es la felicidad. La buscamos en otros sin darnos cuenta que ser felices es cuestión de uno mismo.

Muchas personas que no han recibido cariño, ayunas de afecto, y que nunca se preocuparon de amar a otros, siempre estarán buscando amor. Pero no lo encontrarán porque se volvieron egoístas y no preocuparon por los demás.

Lo peor es confundir el amor con el enamoramiento o la pasión sexual. Pero no encontrarán al amor si lo buscan fuera de sí. El enamoramiento puede persistir toda la vida. La pasión sexual en el hombre se acaba en tres o cuatro meses.

La búsqueda de la “otra mitad” puede ser divertida al principio. Pero si sólo se tiene en cuenta la apariencia, ropa, situación social o bienes materiales, difícilmente habrá una buena elección. Si anteponemos estas características, la elección siempre será equivocada.

El amor para esa clase de personas siempre estará muy lejos, como el horizonte. Nunca podrán alcanzarlo. Esta metáfora no es ociosa. Basta ver en nuestro derredor. Existe un gran desapego a los buenos sentimientos. No hay empatía ni solidaridad social. Existen, sí, pero débiles, y en muchos casos es por hipocresía.

Las cualidades que hacen existir el amor son fáciles. En apariencia. Su simpleza, como todo lo sencillo, tiene un elevado grado de dificultad. Ponerlas en práctica en nuestro comportamiento cotidiano requiere de práctica y conocimiento de nuestro propio ser, y de la persona objeto de nuestro amor.

El bebé recibe amor y cuidado al ser amamantado. El cariño de los padres hacia el niño (no confundir con el falso orgullo de ser padre), le dará confianza y seguridad en sí mismo. Eso le proporciona la enseñanza de cuidar a los demás.

Empero, el menor desatendido manifestará su desagrado con violencia hacia los más débiles. Entre más fuerte sea la sensación de abandono, mayor será su actitud de rechazo a cualquier norma que pretenda socializarlo.

Cuando la persona vive sin cariño, todos sus esfuerzos estarán encaminados a sentirse amado. Esa necesidad puede ser trastocada en compulsión de tener y atesorar. Uno de los errores de mujeres y hombres es casarse por atracción sexual, idealizada como amor.

Con voluntad y esfuerzo por aprender, es posible sentir amor. Experimentarlo plenamente es en nuestro beneficio. Responsabilidad, cuidar, proteger, liberar, enseñar, son todas acciones que debemos brindar con desinterés a nuestros seres queridos.

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