Contrapunto

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Por: Hugo Ramírez Iracheta

El tema de la corrupción no puede faltar en ninguna reunión. Se critica a las dependencias jurídicas y judiciales, oficinas de gobierno, el comercio, el sistema educativo. En fin, todo lugar de interrelación humana. Hay una ausencia total de escrúpulos, se afirma. Es el cáncer de la sociedad que no responde a los tratamientos de cura impuestos por el Gobierno o métodos sugeridos por profesionales humanistas.

Ya no se practican la moralidad ni la ética. Claro que hay excepciones, como fue el caso del periodista Miguel Ángel Granados Chapa, (1941/2011). Indudablemente debe haber otros ejemplos en diversas disciplinas. Pero ser honesto en la actualidad para muchos es una aberración de conducta. A la persona honrada es considerada pendeja por querer cambiar el mundo; un mundo con el cual todos están contentos.

Seguramente tal idea la tienen muchos miembros de la estructura gubernamental. Por ejemplo, los integrantes del Supremo Tribunal de Justicia de la Nación (STJN); el INE; algunos (muchos) directivos de

la antes mexicana PEMEX, y gobernadores, presidentes municipales, empresarios y comerciantes tan voraces que tan pronto anuncian aumento al salario mínimo, suben los precios y minimizan la capacidad de adquisición de los trabajadores.

Y las dependencias como el STJN y las dependencias que deben ser santuarios del Derecho, la Ley y la Justicia, se han convertido en mercancía para un vasto mercado que ignora, desconoce o no le importan la moral y la ética.

Y lo mismo sucede con una profesión en la cual debería ser respetado, practicado y defendido por los propios periodistas, el derecho a la información, para el beneficio del hombre y la sociedad en general.

La falta de moral y ética entre los integrantes del grupo social es perniciosa. Sus efectos nocivos afectan todas las actividades y promueven peligrosos desacuerdos en el entorno social, que pudieran llevar a la violencia.

¿A quién le convendría una situación de enfrentamientos internos? A los billonarios nacionales, al gobierno de USA y a lo que llaman el “Nuevo Orden Mundial”.

Estos encuentros ideológicos sólo sirven para dividir a México, donde se cuanta con 9 partidos políticos, que es una exageración y representan un enorme gasto para el erario público. Además existen 2 y hasta 4 organismos políticos por estado.

Uno de los grandes defectos de la nación, es el pésimo sistema educativo. Pero a los hombres con poder político y económico, igual que a muchos empresarios, no quieren un pueblo educado. El conocimiento produce libertad. Las mentes se vuelven inquisitivas y dudan de todo, principalmente de los políticos.

Y lo más importante, la gente se vuelve consciente de que sus derechos son conculcados y saberlo induce a exigir sean respetados.

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