Contrapunto

0
399

POR: Hugo Ramírez Iracheta

LA hipocresía es reprobable moralmente. Y en muchos casos, las acciones realizadas bajo esta simulación no solamente es inmoral, sino antiética porque ocasiona problemas, no sólo a una o varias personas, sino al grupo social.

Otra actitud muy humana, es la mentira. Una de las varias definiciones que existen es: expresión que resulta contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree. La mentira no es bien vista por la gente. Sin embargo, su uso es común desde la aparición del primer grupo de homínidos.

Tanto la hipocresía como la mentira han sido armas fundamentales en el éxito de los políticos. Hay quienes afirman: “Los políticos han hecho de la mentira un arte”.

El origen de hipocresía es el significado de “actor” o “actriz”. Sin embargo, desde hace mucho tiempo cambió esta acepción por dos acciones: la simulación y el disimulo. La simulación consiste en mostrar lo que

se desea que se vea, mientras el disimulo pretende ocultar aquello que no se desea sea conocido.

Y la mentira es una expresión totalmente opuesta a lo que se sabe o se cree. Una falacia es lo opuesto a la verdad.

En la cuestión del embuste, se disculpa a la “mentira blanca”, y se le considera inofensiva porque trata de encubrir algo que podría causar vergüenza o dolor moral.

Empero, los políticos nunca expresan este tipo de mentira. Por el contrario, pretenden causar el mayor daño contra quien dirigen sus tretas y argucias. Entre mayores falsedades contenga, el político la considera más eficaz.

En su libro ¿Por qué mentimos? Las raíces del engaño y del inconsciente, el autor, David Livingstone Smith escribe: “Desde Adán y Eva hasta el Rey Lear, desde Caperucita Roja hasta las promesas de los líderes políticos, desde el “genio maligno” de Descartes hasta la publicidad contemporánea, desde Maquiavelo hasta George Bush, la mentira parece

formar parte indisociable del homo sapiens. Sin embargo, se trata de algo que no se manifiesta sólo en la esfera de lo humano. La biología revela que la mentira es una práctica que recorre también el mundo natural: las plantas y los animales utilizan la falsedad, la impostura y la simulación para sobrevivir.

Entonces, la hipocresía y la mentira son indispensables para una “buena” convivencia que se requiere para el funcionamiento de la sociedad. Excepto que los políticos exageran al utilizarla sin importar los daños que producen.

FUENTE: Wikipedia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here