Contrapunto

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POR. Hugo Ramírez Iracheta

ACTITUD que deberíamos imitar, lo cual desgraciadamente no hacemos, es la de los filósofos: dudar de todo lo que se acepta como cierto. Esta faceta, que distingue a los humanos de las demás criaturas vivientes, es la que impulsa a someter a análisis todo cuanto se acepta como “verdad”. A la gran mayoría nos falta cuestionar si es verdad o no todo cuanto “sabemos”.

El conocimiento que poseemos es “heredado” de nuestros padres, del entorno social y los medios de comunicación masiva. La televisión se ha se ha convertido en “La Gran Madre” y sustituta de padres y familia. Por lo anterior ha surgido una sociedad de casi zombies con mínima capacidad de autocrítica.

Además, los avances en ciencia y tecnología no están a la par de la espiritualidad. Es como si el tiempo se hubiese detenido en el desarrollo humanístico del homo sapiens en la Edad de Oro de Grecia (y en el Renacimiento). En aquellos lejanos tiempos se registró un gran impulso en la búsqueda de la “Verdad”.

Lo mismo ocurría en otras naciones. India, China y civilizaciones de Sudamérica. En aquel remoto pasado eran muchos más los individuos en busca de soluciones a las preguntas ¿Qué somos?, ¿por qué?, ¿para qué?.

Sócrates fue condenado a morir envenenado por enseñar a buscar la verdad. A Confucio, el “Primer Gran Maestro de China”, no le reconocieron sus méritos. Aunque después de su muerte se aplicaron sus ideas que hicieron de ese país oriental una nación de gran tradición cívica y cultural.

La información veraz y oportuna ha sido trastocada por propaganda para manipular a la sociedad. Los periódicos y la TV inducen a las masas a la estupidización y a experimentar miedo para controlar a las masas. Muchos de los medios ya no informan. Ahora difunden medias verdades, información tergiversada, mentiras o propaganda pura.

Una sociedad sin educación, por carecer de un verdadero sistema educativo, es presa fácil de la influencia negativa de los medios de comunicación y puede llegar a pensar que lo malo es bueno y lo bueno es malo.

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