Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez Iracheta

CUALQUIER racionalización, ya sea política, ideológica, filosófica o religiosa, tiene poca
o ninguna correlación con las guerras, ya sean internas o externas, que se libran en muchas naciones del mundo.
Todo se reduce, tal vez, a la mayor aspiración del hombre en su historia: el poder en cualquiera de sus manifestaciones más conocidas: Militar, político, económico o eclesiástico. Muchos han esgrimido como causa principal de las confrontaciones bélicas a la religión. Sin embargo, desde los ancestros del homo sapiens, la apropiación de los bienes ajenos ha sido el incentivo básico de la agresión hacia otros individuos, grupos o naciones.
Para quienes nada sabemos de geopolítica o de economía global, opinar sobre Venezuela es
difícil y sólo queda la conjetura.
Y desde la perspectiva de la historia de la violencia del hombre, adueñarse del petróleo de ese país parece una suposición muy convincente.
Estados Unidos de Norteamérica, varios países sudamericanos, el Reino Unido, Canadá, Francia, España, Austria y otros más, ya manifestaron su decisión de reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo dijo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas “Es hora de que cualquier otra nación elija un lado”. Ben Rowswell, ex embajador de Canadá en Venezuela, declaró que esta nación es un campo de batalla ideológico. Sin embargo, para muchos, puede convertirse en campo de enfrentamiento armado.
El presidente Andrés Manuel López Obrador, apegándose al principio juarista de no intervención y el derecho de las naciones a autogobernarse, ha declarado que México mantendrá la neutralidad que le dio fama en la diplomacia internacional durante muchos años.
Por cierto, México es un país con grandes reservas petrolíferas. Actualmente, el Gobierno
federal lucha por recobrar esa riqueza natural que gobiernos pasados vendieron al extranjero.
¿Acaso esa es la razón, y otras de tipo económico, del aumento de los problemas socioeconómicos en México después del uno de julio?.

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