Contrapunto

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POR: Hugo Ramírea Iracheta

EL DRENAJE pluvial en Torreón, Coahuila y en Gómez Palacio, Durango, dejó de ser una necesidad para convertirse en prioridad imperativa. El crecimiento poblacional, y por lo tanto habitacional, así como el cambio climatológico ocurrido en los últimos tiempos, han aumentado los perjuicios provocados por las lluvias.
La ausencia de drenaje pluvial ha provocado inundaciones en ambas ciudades. Las lagunas formadas por los aguaceros provocan daños en casas habitación y negocios. Los encharcamientos se registran tanto en el centro como en la periferia de las poblaciones.
Esto causa problemas sanitarios. Las lagunas permanecen días y hasta semanas.
Surgen así las condiciones para la aparición de padecimientos gastrointestinales, de la piel y otros males.
Asimismo provocan la proliferación de mosquitos, cuya picadura puede contagiar de dengue, chikungunya y zika. Hasta el momento ninguna de estas enfermedades se ha convertido en epidemia. Pero el combate a los insectos trasmisores de esos males no es tan efectivo como se requiere por el peligro sanitario representado por las charcas producto de las lluvias.
La incapacidad de desfogar el agua pluvial se presenta desde los años sesentas del siglo pasado y ha crecido en relación al mayor número de sectores residenciales. Los constructores de nuevos fraccionamientos no cumplen con los lineamientos de los departamentos de obras públicas municipales, en cuanto a drenaje de aguas negras, mucho menos con el de agua de lluvia.
El drenaje pluvial es el mayor olvido de las autoridades estatales de Durango y Coahuila. En Las Tres Ciudades Hermanas ese servicio público es ineficiente. Gobernadores y alcaldes
han dado preferencia a obras de relumbrón, (prefieren las promotoras de imagen personal), y olvidado sistemáticamente algo tan esencial como obras del desalojo del agua de lluvia.
La deficiencia es más notoria cada año. Las autoridades municipales, con poca preocupación por la población, o escasa capacidad de gestión para obtener recursos económicos de los gobiernos federales y estatales, han dejado rezagada una obra cuya construcción evitaría los daños económicos y perjuicios sanitarios dejados por las
inundaciones.
En Gómez Palacio las autoridades municipales ya manifestaron preocupación por una situación cuya gravedad requiere atención inmediata. Urge hagan lo mismo los Alcaldes de “La Ciudad de los Grandes Esfuerzos” y Ciudad Lerdo. No deben olvidar están obligados a resolver los problemas de la ciudadanía y promover el desarrollo y progreso.

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