Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

TODOS los pueblos del mundo, a partir de la aparición del pensamiento lógico, buscaron contrarrestar las enfermedades que les afligían. Civilizaciones que existieron hace más de mil cinco mil años buscaron en la naturaleza alivio a sus males. Así fueron conformados métodos curativos. Muchos han llegado hasta nuestros días conocidos con el nombre de medicina tradicional, alternativa o naturista.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) “la medicina tradicional es la suma total de conocimientos, habilidades y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias oriundos de las diferentes culturas, sean o no explicables, y usados en el mantenimiento de la salud”.
La ciencia ha registrado un desarrollo nunca antes visto por la humanidad a partir del siglo IXX; pero el progreso ha representado mayores retos en mantener la salud de las sociedades. Lo anterior, aunado al crecimiento poblacional, ha provocado que la medicina alópata o convencional se haya convertido en un lujo debido a sus precios altos. La consecuencia ha sido que grandes sectores poblacionales hayan optado por la medicina alternativa.
Civilizaciones del pasado desarrollaron métodos de medicina natural. Los antiguos sumerios, griegos, hindúes, chinos, japoneses y otras etnias de Asia, Europa y América alcanzaron grandes conocimientos en el combate a las enfermedades. Algunas utilizaron a la naturaleza, otras las capacidades energéticas del cuerpo humano.
El Siglo de Oro de la Grecia Antigua, es el paradigma en la búsqueda del conocimiento con bases científicas en curar. Hipócrates (460/377 a. C.) es considerado el “Padre de la medicina”. Aristóteles, quien indagó en muchas disciplinas del conocimiento humano, afirmó: “Que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina sea tu alimento”, frase que bien puede ser la esencia de la medicina tradicional.
Las sociedades antiguas legaron métodos para sanar. Son tan variados como las zonas donde se asentaron, los productos naturales de su entorno geográfico y sus creencias religiosas o metafísicas.
Tales prácticas proceden de países como la India, donde la yoga forma parte del listado de su medicina tradicional, o China, con su famosa acupuntura y el tai chi chuan, en su modalidad terapéutica.
En México hay varios sistemas de medicina tradicional. En la Universidad Autónoma Agropecuaria Antonio Narro (UAAAN), de Torreón, Coah., se celebra cada año una asamblea a la cual concurren toda clase de practicantes de medicina alternativa.
La República Popular China, proclamada en 1949, adoptó oficialmente la medicina tradicional. Con una gran población, escasa educación académica en muchas áreas, la medicina en particular, recurrió a prácticas antiguas para recuperar la salud del pueblo.
La acupuntura es una de ellas, que tiene reconocimiento mundial. La otra es la meditación, cuya difusión en Occidente se debe al budismo; la yoga hindú y el Zen japonés. Mediante estas disciplinas psico-físicas se pretende el equilibrio armónico del espíritu que producirá la paz mental y mantendrá saludable al cuerpo físico.
En muchos círculos de la medicina tradicional se rechazan los métodos alternativos, mientras otros aceptan que han aportado algo al combate a las enfermedades.
Pero ha surgido un grave problema: la proliferación de charlatanes. Por ello, estudiosos de la medicina alternativa recomiendan cuidado al elegir a practicantes de esta disciplina. De no hacerlo bien se corre el riesgo de ser víctima de fraudes y hasta poner en peligro la vida.

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