Contrapunto

0
2274

POR: Hugo Ramírez Iracheta

LAS realidades que unen al pueblo mexicano son muchas. Pocas son las de separación. Son significativas aquellas por las cuales debemos luchar hombro con hombro para superarlas. Sin embargo, existen grupúsculos interesados en mantener situaciones que permitan la manipulación política, económica y social. Por supuesto, poseen la capacidad de evitar se presenten condiciones que propicien ese cambio.
Contra el pensamiento unificado de la plebe para terminar con la pobreza, se antepone la influencia de los medios de comunicación masiva, los cuales están al servicio del poder económico y político. El periodismo y los medios de comunicación masiva son entes distintos, disímbolos. Los medios están al servicio del mejor postor. Y los mejores clientes son los dueños del gran capital, quienes imponen sus reglas a los políticos.
El periodismo que ejercen profesionales éticos no tiene ningún parecido con la actividad publicista de quienes se dicen periodistas. Éstos intercambian por dinero su habilidad e integridad personal. Aceptan
difundir desinformación, noticias tergiversadas o falsas. Hay periodistas independientes, pero son poco conocidos para el gran público. La mayoría laboran para medios pequeños o medianos, que carecen de la influencia y alcance de los grandes, o escriben en la sección editorial, sitio con pocos lectores.
Los medios mercantilizados se usan para enajenar al pueblo, incrementar el narcisismo de la clase media y alta, así como acabar (con quienes aún las tienen) la empatía y solidaridad social. Ese sistema es conocido como capitalismo salvaje. Claro que hay periodistas que ejercen su profesión acatando las normas de informar qué, cómo, cuándo, dónde y por qué. Además cumplen el principio de que toda información debe estar sustentada en fuentes confiables.
Este tipo de periodismo mercantil, incluyendo la difusión propagandista del cine, ha cambiado el comportamiento de la sociedad. Las generaciones pasadas se preocupaban por el bienestar de los demás. En la actualidad poco lo hacen. Ahora sólo importa el acumulamiento de propiedades materiales, de todo tipo, y estar en posición donde sea notorio el sitio que ocupan en la sociedad de consumo. Entre mayor riqueza pueda ser ostentada, su egocentrismo será satisfecho… por corto tiempo. En el impulso de ubicarse en el peldaño de la escalera del arribismo social, nunca será suficiente la altura a la cual se llegue. Es una carrera que acaba al morir. Por muy alto que se trepe, nunca habrá satisfacción suficiente.
La costumbre de aceptar las mentiras de periodistas-publicistas debe desecharse y aplicarse el método usado por los filósofos, dudar y reflexionar para encontrar la verdad.
Es un suicidio político esperar que las cosas cambien por arte de magia o un milagro. A la guerra sucia sin límite practicada en las campañas para acceder a la Presidencia de la República Mexicana, ahora se añade el miedo. Se difunde que si obtiene la victoria un candidato de izquierda, éste traerá caos y miseria. Es una gran mentira para asustar a los ciudadanos y no sufraguen. Pero el miedo que causa es real y puede hacer que mucha gente se abstenga de votar. El abstencionismo haría ganar al poder fáctico gobernante. La divisa del uno de julio debe ser: ¡Basta ya. Vamos a votar!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here