Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

SIN CONOCER del tema, hay quienes exponen ideas falsas, copiadas de los medios de comunicación que atacan a determinados candidatos para favorecer a otros. Así creen manifestar su rechazo al “populismo”, entendido éste en su acepción peyorativa (insulto).
Sin embargo, también existe una concepción positiva de populismo: movimiento sociopolítico que atiende los reclamos de la plebe, los hace suyos, y apela a los pobres, que son mayoría, para luchar y buscar soluciones a la miseria.
De este infortunio generalmente son culpables los empresarios y los políticos. Es una explicación simplista, refutarán los hombres de dinero y los de influencias. Sin embargo, cualquiera puede apreciar en los primeros la explotación contra obreros y trabajadores; y en los segundos su pasividad para no impedir, y hasta complicidad, en acciones que disminuyen posibilidades de progreso a la mayoría de los integrantes de nuestra sociedad.
Tres factores caracterizan al “capitalismo salvaje”: la explotación despiadada que hace de la mano de obra; las multimillonarias utilidades que acaparan los inversionistas, mientras los trabajadores reciben muy pocos dividendos.
Otro de los más señalados es el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de los más vulnerables. Cifras no oficiales señalan que un 70 por ciento, o más, de la población mexicana apenas sobrevive con lo que esforzadamente consigue ganar cada día.
El que probablemente sea el más representativo del globalismo, neoliberalismo, libre comercio, como también al “capitalismo salvaje” es que, sin existir reglas escritas, una de sus normas principales es el individualismo. Tal actitud genera la desaparición de solidaridad social y la empatía hacia otros.
El artículo 123 Constitucional establece que: “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. ¿Lo anterior puede cumplirse con un salario mínimo diario de 87 pesos 60 centavos?
Lo anterior ocurre porque la sociedad imita el egoísmo de quienes tienen más. La divisa de los que han sido atrapados por el ideario capitalista pareciera ser: “Primero yo, luego yo y al último yo” el cual ha exacerbado la codicia de gran parte de la sociedad.
Así pues, cuando aparece alguien con ideas de reivindicación de la plebe se le acusa de populista. Esta (des)calificación se hace apoyada con la etiqueta de ideología de izquierda. A la izquierda se le considera enemiga de los ricos cuando sólo se pretende la remuneración justa del trabajo. Quienes tienen un nivel confortable en sus vidas son atemorizados haciéndoles creer se les quitara lo suyo para darlo a los pobres.
No es sólo en esta época en donde las condiciones sociales, económicas y políticas parecen distantes del razonamiento del hombre común y corriente. Los mismos políticos, los economistas y los sociólogos tienen varios y divergentes puntos de vista de los problemas de las naciones donde residen o analizan. Pese al conocimiento que tengan de su disciplina, si no los mueve algún interés, aceptarán lo difícil que es discernir y llegar a una conclusión que consideren es la adecuada y necesaria.
Pero considerando el bien de todos, atendiendo a lo que dictan las normas más sencillas de la moral y la ética, podremos decidir la actitud a tomar en los comicios del uno de julio para elegir presidente de la República de los Estados Unidos Mexicanos.

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