Contrapunto

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POR: Hugo Ramírez Iracheta 

CIRCULA en las redes sociales un mensaje intitulado: “Cuando tiendas tu cama, México va a cambiar”. El texto hace referencia a los candidatos presidenciales y al mismo tiempo reitera una negativa: quien gane la elección presidencial no podrá cambiar las deplorables condiciones en que vive un gran porcentaje de la población.
El propósito subyacente de tales pensamientos es implantar en los votantes la idea de la imposibilidad de una transformación socioeconómica. Según el comunicado, para lograr esa aspiración es prioritario arreglar el lugar que habitamos (la casa) y del cual somos responsables del estado en que se encuentra.
Su objetivo es promover e inducir un comportamiento dañino para el grupo social: no acudir a las urnas electorales. El no sufragar favorece a los poderes económico y político.
Imitando el tono rústico de ejemplos del recado, en una sociedad democrática el “padre” vendría a ser el presidente de la República, la patria el “hogar” y los “hijos” los ciudadanos.
El texto pasa por alto que la mexicana no es una sociedad dependiente. En México la democracia se encuentra en etapa embrionaria, pero participan muchos, aunque no son suficientes. Los adultos con su trabajo aportan el “gasto familiar”, lo cual vendría a ser el erario público. En toda familia se cometen errores. Un elevado porcentaje de ciudadanos olvida una acción de importancia capital: votar. El comunicado quiere infundir mayor desconfianza y elevar el abstencionismo. Ese es el objetivo del mensaje.
Siguiendo con el símil, la limpieza se realiza mediante las elecciones. El ciudadano que vota ayuda en el aseo del “gran hogar” al elegir libremente a sus gobernantes. Éstos no deben arrogarse la condición de dueños y señores de la “gran casa”, sino convertirse en “buen padre” que cuida a la patria y a los ciudadanos.
Las premisas falsas pretenden incrementar más la indiferencia hacia las elecciones. En la última presidencial votó el 52 por ciento del padrón electoral. Cifra increíble, pues en México existen diez partidos políticos, los cuales representan un gasto excesivo que paga el pueblo. El costo aumenta con las subvenciones a pequeños partidos estatales. Algunas entidades tienen dos y hasta cuatro organismos políticos. La dispersión de los votos ayuda a mantener la situación política actual.
El texto está plagado de retórica. Un concepto de Aristóteles sobre ésta se encuentra en “Los diálogos de Platón, en el capítulo “Georgias o de la retórica”: <<La finalidad de la retórica no es otra cosa que la búsqueda del poder. Y ello es así porque se tiene un concepto del ser humano según el cual está básicamente dominado por los instintos, no por la razón, por ello los retóricos pretenden hacer con el hombre lo que se les antoje>>.
Entonces, uno de los mayores enemigos del hombre son los políticos. Sin embargo, existe otro. En ocasiones más peligroso: uno mismo.
Nuestro falso orgullo crea ese adversario. Lo hacemos al pensar que todo, o casi todo, no escapa a nuestra inteligencia, de no equivocarnos nunca y considerar a los demás unos ignorantes quienes no merecen nuestra atención.
Los mensajes como el referido son malos. Pero es peor si los convertimos en guías de nuestro comportamiento cívico.

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